¿Se sumará México a la Junta de Paz de Trump?

"¿Se sumará México a la Junta de Paz de Trump?", escribe Irene Selser en #Entrevías

La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este martes que México recibió una invitación de su par de Estados Unidos, Donald Trump, para formar parte de la Junta de Paz que impulsa para administrar el conflicto en la Franja de Gaza. Países como Francia, Alemania y España han expresado reticencias o rechazo a sumarse al organismo, argumentando que podría socavar la legitimidad de la ONU y del sistema multilateral tradicional.

De acuerdo con Sheinbaum, en los próximos días habrá una respuesta a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, teniendo en cuenta la política exterior del país y el reconocimiento de Palestina como nación.

La creación de la Junta de Paz fue oficializada el 22 de enero en el Foro de Davos, Suiza, donde representantes de 15 países firmaron una carta de respaldo. Hasta ayer, 61 naciones habían confirmado que recibieron una invitación para sumarse a la iniciativa, en medio de la desconfianza generalizada de que desplace a la ONU.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, consideró que la Junta de Paz parece más un intento de crear una “nueva ONU” controlada por Donald Trump, en lugar de reforzar el sistema multilateral existente. Según Lula, esto va en contra del multilateralismo y de la legitimidad de la Organización de las Naciones Unidas como foro para la paz mundial, por lo que planteó que se ajusten sus términos antes de comprometerse a participar.

Al igual que México, Brasil reconoce al Estado de Palestina. De ahí que, para Lula, la junta debe incluir un asiento para los palestinos, ya que va a supervisar la reconstrucción de Gaza. Destacó que cualquier proceso de paz debe ser inclusivo y legítimo para las partes directamente afectadas.

También el líder francés, Emmanuel Macron, ha abogado por “fortalecer la ONU en lugar de sustituirla”. Según Macron, los esfuerzos de paz deben alinearse con las normas y mandatos del Consejo de Seguridad de la ONU, no con una estructura dominada por un solo país.

En Buenos Aires, el presidente Javier Milei, quien se sumó a la junta en Davos, ofreció a Trump el uso, para fines militares y comerciales, del estratégico puerto austral de Ushuaia, en la provincia argentina de Tierra del Fuego, a cambio supuestamente de pagar los mil millones de dólares que pide Washington para el ingreso permanente en el organismo. Las críticas de la oposición no se hicieron esperar, siendo Ushuaia la puerta de entrada a la Antártida y una zona clave del Atlántico Sur, rica en recursos energéticos.

La Junta (o Consejo) de Paz (Board of Peace, BoP) será presidida por Trump y tendrá a su jefe de la diplomacia, Marco Rubio y al exprimer ministro británico Tony Blair como miembros fundadores. Como afirmó Rubio en Davos, encendiendo las alertas sobre los alcances de la iniciativa, si bien la atención se centra ahora en Gaza, la junta “servirá como ejemplo de lo que es posible en otras partes del mundo”.

La Casa Blanca anunció la creación de un comité ejecutivo de la junta conformado por diez personas y presidido por Ali Shaath, ex viceministro de la Autoridad Palestina. Shaath estará a cargo de la restauración de los servicios públicos básicos en Gaza, la reconstrucción de las instituciones civiles y la estabilización de la vida cotidiana en el enclave. Expertos de la ONU estiman en 70 mil millones de dólares la reconstrucción de Gaza, destruida hasta en un 92% tras dos años de bombardeos de Israel.

Los demás miembros del comité son el laborista Tony Blair, primer ministro del Reino Unido entre 1997 y 2007, quien acompañó al entonces presidente estadounidense George W. Bush en la invasión de Irak, en 2003. Tras dejar el cargo, fue enviado especial para Oriente Medio del llamado Cuarteto -ONU, Unión Europea, Estados Unidos y Rusia-.

Marco Rubio integra el consejo directivo como elemento clave de la política exterior de la administración Trump.

Otra figura es Steve Witkoff, enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, magnate inmobiliario y personaje central en las negociaciones del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Jared Kushner, yerno de Trump, es otro miembro del consejo. Involucrado en las negociaciones de paz entre Israel y Hamás y entre Rusia y Ucrania, el esposo de Ivanka Trump, de 45 años, tiene una fortuna personal estimada por la revista Forbes en unos mil millones de dólares gracias a sus inversiones inmobiliarias, de capital privado y familiares. Como judío ortodoxo, mantiene un lazo estrecho con líderes de la comunidad judía tanto en Estados Unidos como en Israel.

El multimillonario y empresario Marc Rowan, también de origen judío, participa en el comité siendo director ejecutivo de Apollo Global Management, una gran empresa de capital privado con sede en Nueva York. En 2020, él y su esposa donaron un millón de dólares a la campaña de Trump, que en 2024 lo valoró como posible secretario del Tesoro.

Ajay Banga, presidente del Banco Mundial gracias a la nominación de Joe Biden, integra el comité. Nacido en India, se naturalizó estadounidense en 2007 y fue asesor de varios políticos en Washington, incluido el expresidente Barack Obama.

Los otros dos estadounidenses del comité son Robert Gabriel, actual subasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y, el mayor general Jasper Jeffers, nombrado comandante de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), a cargo de las operaciones de seguridad y de la desmilitarización integral de Gaza.

El último miembro es el político y diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, con una amplia trayectoria en asuntos internacionales. Será el enlace en el terreno entre la Junta de Paz y el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), un órgano de gobierno temporal que gestionará la Franja durante la fase de transición posterior al alto el fuego, en el marco del plan de 20 puntos promovido por la administración Trump.

El NCAG, de perfil tecnocrático, fue autorizado por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU en 2025. Está compuesto por 15 miembros tecnócratas palestinos, elegidos por consenso entre las diferentes facciones palestinas, incluido Hamás y la Autoridad Palestina.