EU e Israel se preparan para las nuevas guerras

"EU e Israel se preparan para las nuevas guerras", escribe Irene Selser en #Entrevías

Mientras ocho millones de personas se movilizaron el pasado sábado en más de tres mil protestas en todo Estados Unidos -las mayores de su historia-, organizadas por el movimiento “No Kings” contra el gobierno de Donald Trump y la guerra en Irán, cientos de israelíes en Tel Aviv y miles en todo Israel también protagonizaron marchas contra la continuidad del conflicto regional, a un mes de su inicio. La policía israelí declaró ilegales las manifestaciones y las reprimió con fuerza, con al menos 13 detenidos en Tel Aviv, uno de los principales blancos de los ataques iraníes.

El lunes, en conferencia de prensa, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que Washington prefiere un acuerdo con Irán, pero adoptó una postura muy dura y escalatoria, dejando claro que continuará la ofensiva militar hasta destruir sus capacidades clave (misiles, drones y fuerza naval). Advirtió, además, que los próximos días serán “críticos” en la guerra iniciada el 28 de febrero, que ha dejado al menos mil 900 muertos en Irán, entre ellos 240 mujeres y más de 200 niños, así como unos 25 mil heridos. En la región, Irán incluido, los muertos totales suman entre tres mil y cinco mil, y los heridos decenas de miles.

En medio de la incertidumbre que rodea la operación conjunta León Rugiente / Furia Épica, cuyos efectos siguen siendo imprevisibles, Estados Unidos e Israel han aumentado su presupuesto de defensa para 2026. Trump solicitó al Congreso unos 220 mil millones de dólares adicionales para financiar la guerra, equivalentes a un aumento de entre 3% y 5% del ya gigantesco presupuesto militar base, de unos 900 mil millones de dólares.

Por su parte, Israel fijó su presupuesto militar para este año en 112 mil millones de shekels (unos 34 mil 630 millones de dólares), lo que supone un aumento de 120% respecto a 2023, según informó el ministro de Defensa, Israel Katz.

Pero más allá de Irán, estrategas estadounidenses e israelíes ya se preparan para los conflictos del futuro, bajo la premisa de que “las guerras del mañana no se parecerán a las de hoy”.

Así lo afirma Eric R. Mandel, director de la Red de Información Política sobre Oriente Medio (Mepin), en un artículo publicado el 24 de marzo en The Jerusalem Post. Considera probable que las actuales prioridades bélicas compartidas -drones, defensa antimisiles y capacidades cibernéticas- evolucionen hacia misiles hipersónicos, guerra basada en inteligencia artificial y sistemas de energía dirigida.

Los intereses de Estados Unidos seguirán centrados principalmente en China y Taiwán, estima Mandel, mientras que Israel enfrenta amenazas regionales marcadas por una compleja combinación de actores chiítas y sunitas, tanto estatales como no estatales, ligados al destino del régimen iraní, además de rivalidades estratégicas con países como Turquía y Egipto.

Para el experto, la sinergia civil-militar en investigación y desarrollo sigue siendo la vía más eficaz para mantener una ventaja sobre los adversarios, con empresas emergentes, universidades, unidades de élite y compañías de defensa colaborando en tiempo real para perfeccionar sistemas incluso durante el combate.

Sobresale el papel de la IA para garantizar la superioridad aérea, como muestra el caso de Irán, donde desde junio de 2025 la información de inteligencia se ha traducido rápidamente en acciones puntuales contra el mando político, militar y nuclear.

En este contexto, la Unidad 8200 -adscrita a los cuerpos de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y dedicada a la captación de señales y descifrado de códigos- está desarrollando herramientas de IA para procesar información a gran velocidad, identificar patrones ocultos y asistir a los analistas humanos, que de otro modo se verían desbordados por el volumen de datos.

El objetivo, dice Mandel, “es acortar los ciclos de toma de decisiones, preservando al mismo tiempo el control estratégico humano”.

Agrega que el conflicto con Irán demuestra que los sistemas de defensa antimisiles seguirán siendo una prioridad absoluta en el futuro previsible. En ese marco, continúan las investigaciones sobre el interceptor Arrow 3 de nueva generación, diseñado para integrarse con redes satelitales y mejorar la alerta temprana y la interceptación de amenazas balísticas de largo alcance.

“A medida que aumenta la proliferación de misiles y los ataques masivos se vuelven más amenazantes, las defensas antimisiles por capas se vuelven esenciales”, sostiene Mandel. En paralelo, los láseres de alta energía, como Iron Beam (Rayo de Hierro) -un sistema de defensa aérea capaz de destruir drones, cohetes y morteros a la velocidad de la luz- podrían redefinir la economía de la defensa aérea.

La guerra electrónica es otro componente esencial de los arsenales de ambos países, ya que a medida que los sistemas se automatizan, las herramientas cibernéticas ofensivas y defensivas de vanguardia son fundamentales para desmantelar la infraestructura enemiga y proteger la propia.

Sin embargo, asegura el analista, “la ventaja decisiva de Israel reside menos en el armamento que en el capital humano. Su ecosistema militar-inteligente identifica talentos excepcionales desde una edad temprana y empodera a jóvenes innovadores con responsabilidades poco comunes en grandes burocracias. Las alianzas pueden cambiar y las tecnologías evolucionar, pero el imperativo sigue siendo constante: anticiparse al cambio, innovar más rápido que los adversarios y garantizar que la disuasión siga siendo incuestionable”.


Nota al pie: la ONU y la Unión Europea han rechazado la aprobación, el lunes, por el Parlamento de Israel de una ley que impone la pena de muerte (por ahorcamiento) a palestinos acusados de actos terroristas, advirtiendo que podría violar el derecho internacional y consolidar un trato discriminatorio. La medida acerca a Israel a prácticas ampliamente condenadas, como las de Irán. Resulta así abiertamente contradictorio que Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, denuncien las ejecuciones iraníes como represión política mientras aprueban o avalan leyes que, a todas luces, avanzan en la misma dirección.