Semifinal Inglaterra-Argentina: Messi, Maradona y Malvinas
"Semifinal Inglaterra-Argentina: Messi, Maradona y Malvinas", escribe Irene Selser en #Entrevías
“Es un partido de futbol, eh. No busquemos otra cosa: es un partido de futbol. Y vamos a jugar un partido de futbol contra una gran selección, que tiene un gran entrenador a quien aprecio y admiro mucho. Punto. No hay más que eso”.
Con esa frase, pronunciada el fin de semana ante la prensa, Lionel Scaloni buscó desactivar cualquier lectura política del partido que este miércoles disputará Argentina frente a Inglaterra por un lugar en la final del Mundial 2026.
La intención fue clara: enfriar los ánimos y evitar que el contexto histórico eclipse lo esencial de un juego, a 40 años de uno de los partidos más emblemáticos de la historia de las Copas del Mundo: el duelo de cuartos de final en el Estadio Azteca entre Inglaterra y Argentina en el Mundial de México 1986, donde Diego Maradona se impuso con dos anotaciones que quedaron grabadas para siempre: la polémica “Mano de Dios” y el extraordinario “Gol del Siglo”.
Aquel partido ocurrió apenas cuatro años después de la Guerra de las Islas Malvinas entre Argentina e Inglaterra, un conflicto que dejó una profunda huella en la memoria colectiva argentina, que tampoco perdona la ocupación militar inglesa de su estratégico archipiélago desde 1833, ubicado a 500 kilómetros de la costa argentina y a más de 12 mil 700 de Gran Bretaña.
Y si los ingleses no olvidan la derrota por 2-1 en los cuartos de final, los argentinos siguen recordando el absurdo sacrificio de una generación de jóvenes soldados. “Sentíamos en nuestra piel el dolor de todos los pibes que habían muerto. Estábamos defendiendo nuestra bandera, a los pibes muertos, a los sobrevivientes”, dijo Maradona años después. “Jugué contra Inglaterra pensando en Malvinas”.
La memoria de aquel conflicto sigue fresca en las calles del país y en los vestidores de la Selección, donde se canta todavía con emoción “Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar”, el himno no oficial de la Albiceleste durante el Mundial de Qatar 2022, torneo que le otorgó a Argentina su tercera Copa del Mundo (antes en 1978 y 1986).
La canción dice: “En Argentina nací, / tierra de Diego y Lionel, / de los pibes de Malvinas / que jamás olvidaré”, una referencia directa a los 74 días de una absurda guerra, en abril-junio de 1982, cuando la última dictadura militar, encabezada por Leopoldo Galtieri, intentó recuperar las islas y se enfrentó al Reino Unido de Margaret Thatcher.
La guerra dejó 649 militares argentinos muertos, en su mayoría jóvenes conscriptos de entre 18 y 20 años, con escasa o nula preparación y deficientemente equipados para enfrentar a la Armada británica y las gélidas condiciones de la Antártida.
Otro cántico recurrente en las tribunas es “El que no salta es un inglés”, incorporado desde hace décadas al folclore futbolístico local como expresión de identidad y cargado de una rivalidad que Scaloni -quien tenía apenas cuatro años cuando ocurrió la guerra- intenta matizar. No es en la cancha del Mercedes-Benz Stadium, en Atlanta, donde Argentina recuperará su territorio, ni la blanca escuadra del técnico alemán Thomas Tuchel, los temibles marinos de la Royal Navy; aunque sí se prevé un partido con mucha fricción e “interrupciones tácticas” (empujones, agarrones, zancadillas), siendo el estilo de los ingleses muy físico y directo, basado en la velocidad, la presión alta y el poderío en el juego aéreo, con un promedio de estatura de 1.85 metros, y el de los argentinos (1.80 metros) la “gambeta”, la pausa y el juego asociado, con una gran intensidad táctica.
En Londres, BBC Mundo retrocedió seis décadas para repasar la competencia mundialista. Han disputado cinco encuentros en Copas del Mundo, con un historial favorable a Inglaterra, cuyo último triunfo se produjo en Corea-Japón 2002. Sin embargo, los ingleses sólo han conquistado una Copa del Mundo.
El primer partido ocurrió en Chile 1962, con resultado 3-1 favorable a los ingleses, eliminados por Brasil en los cuartos de final.
El segundo llegó en Inglaterra 1966, con triunfo local por 1-0. El país anfitrión conquistaría por única vez la Copa al derrotar 4-2 a Alemania Federal. Muchos consideran que allí nació la rivalidad entre ambos seleccionados. En Argentina persiste la convicción de que aquel encuentro estuvo marcado por decisiones arbitrales injustas, con la expulsión del capitán argentino Antonio Rattín, ídolo histórico de Boca Juniors, fallecido precisamente este 11 de julio, a los 89 años, previo al primer partido con Inglaterra. En su homenaje, Scaloni y los jugadores lucieron el sábado un brazalete negro.
El tercer capítulo fue el inolvidable duelo de México 1986. Maradona marcó el llamado “Gol del Siglo”, considerado por la FIFA el mejor gol en la historia de las Copas del Mundo. Muy probablemente, si el primer gol, la “Mano de Dios” ocurriera hoy, sería invalidado gracias a la tecnología. No sólo por el chip incorporado en el balón (Connected Ball Technology), cuyo sensor registra el contacto con la pelota unas 500 veces por segundo, sino también por el VAR (Video Assistant Referee o Árbitro Asistente de Video), capaz de determinar el instante en que un jugador toca el balón y la parte del cuerpo con la que lo hace.
En Francia 1998, Argentina e Inglaterra empataron 2-2, pero la Albiceleste se impuso en la tanda de penales. La revancha llegó en Japón 2002, cuando el entonces capitán David Beckham, hoy copropietario del Inter de Miami -club en el que juega Messi desde 2023 y con quien mantiene una estrecha amistad-, convirtió de penal el único gol del encuentro.
Un meme que circula en las redes muestra a Maradona y Messi sosteniendo un balón, con la bandera argentina como telón de fondo y la frase: “Tomá pibe, te toca a vos ganarle a Inglaterra”.
Cuarenta años después de aquella tarde inolvidable en el Estadio Azteca, la historia con su “rima” cíclica vuelve a enfrentar a los dos países. Habrá que ver cuando ruede la pelota qué pesa más, si las Malvinas y la “Mano de Dios”, junto a la ilusión de una última hazaña de Messi o la idea de Scaloni de que, más allá de todo lo que representa este duelo, se trata, al final, de un partido de futbol.












