De sapos, zapes y sopes

"De sapos, zapes y sopes", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

El concepto de "traición a la Patria" que ha puesto en boga la 4T es bastante curioso y peculiar. Primero porque ellos se autoasumen como los únicos defensores de la Patria y a partir de ahí acusan, señalan y descalifican como "traidor a la Patria" a todo aquel que piense distinto a ellos y que no comulgue con su idea de que defender a narcotraficantes y narcopolíticos mexicanos ante las acusaciones e investigaciones desde Estados Unidos es lo mismo que defender a la Patria, como si los capos de la droga y sus políticos cómplices y protectores realmente nos representaran.

Pero lo más curioso de todo es que mientras atacan con ferocidad, con epítetos de "traición a la Patria" y hasta con amenazas de citatorios e investigaciones a cualquiera que no sea de su movimiento y muestre simpatía o colaboración con medidas para combatir a la narcopolítica -como lo hicieron recientemente con la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, por cooperar con la CIA para desmantelar un narcolaboratorio en su estado-, cuando la que colabora con Estados Unidos y hasta les ofrece "información de seguridad" a cambio de que no la investiguen o extraditen es de los suyos, como lo hizo la gobernadora morenista de Baja California, Marina del Pilar Ávila, entonces los de la 4T no ven traición y minimizan el hecho.

Porque lejos de condenar la actuación de la mandataria bajacaliforniana u ordenar que se investigue si está hablando con autoridades estadounidenses para negociar algún tipo de acuerdo judicial que la beneficie, ante las investigaciones que sobre ella lleva a cabo ese país, a la presidenta Claudia Sheinbaum y a su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, les parece de lo más normal y no les genera ninguna condena o preocupación que una gobernadora de un estado fronterizo esté ofreciendo dar información a cambio de inmunidad o impunidad de la justicia estadounidense.

"Ella ya dio su explicación. No se sabe realmente ni con quién está hablando, lo que hay es una llamada telefónica que dio a conocer ayer un periodista. No se sabe ni con quién está hablando y ella ya dio su información", respondió secamente la presidenta Sheinbaum cuando le preguntaron ayer por las pláticas de Marina del Pilar con intermediarios del FBI, remarcando que, según ella no se sabe con quién habla, cuando la propia Marina del Pilar dijo que habló con representantes intermediarios del Gobierno de los Estados Unidos con los que negocia que no la extraditen a cambio de dar información de lo que ocurre en las Mesas de Seguridad de su estado.

La misma Sheinbaum que duró semanas fustigando a Maru Campos, la gobernadora chihuahuense, por haber permitido un operativo antinarco en su estado con participación de agentes de la CIA sin que estuviera enterado el Gobierno federal, ahora le parece de lo más natural que otra gobernadora, pero esta de su partido, vaya a dialogar y negociar con representantes del Gobierno estadounidense, vinculados al FBI, para ofrecerles información sensible de los temas de seguridad y narcotráfico de su estado. ¿Por qué una gobernadora es fuertemente cuestionada, condenada y hasta llamada a declarar por la FGR y a la otra gobernadora se le justifica y se le permite ofrecer información a una agencia estadounidense sin el menor pudor?

Porque al final la Presidenta, que se supone es de todos los mexicanos, tiene una "doble vara" con la que mide y juzga de manera violenta, agresiva y hasta burlona a todos aquellos que disienten de ella o de su movimiento, pero es la más justa, indulgente y tapadera con cualquier militante morenista que incurra en conductas dudosas, cuestionables o de plano delictivas. Y si la doctora exculpa a Marina del Pilar por sus negociaciones secretas con Estados Unidos, por qué no lo iba a hacer su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien también desestimó que Marina del Pilar pueda dar "información sensible" al gobierno de otro país.

En el fondo, con la actitud sectaria y militante que le caracteriza, lo que no quiere reconocer la Presidenta es que mientras ella se expone, se debilita y de desgañita todos los días por defender a presuntos narcopolíticos de su partido, acusados por Estados Unidos, esos mismos políticos vinculados al narco o a otros expedientes de corrupción como el huachicol fiscal, se han convertido en informantes voluntarios del Gobierno estadounidense y negocian y ofrecen información, tal como lo hizo Marina del Pilar, a cambio de que a ellos no los investiguen o acusen.

Sheinbaum se niega a ver que como ocurre en toda organización que se vincule al narco o al crimen organizado, tarde o temprano, cuando sus integrantes o militantes se sienten amenazados o vulnerables ante la justicia, en este caso de Estados Unidos, empiezan a surgir los llamados "sapos" que, con tal de salvarse ellos y a los suyos, pueden cantar o croar al ritmo que les pidan y que a ellos les convenga para delatar a otros para salvarse a sí mismos. Y sí, Morena se está llenando de sapos de todos los tamaños y dispuestos a croar al ritmo que les marquen desde los Estados Unidos.

Dice el viejo dicho que "del tamaño del sapo es la pedrada", pero la Presidenta y sus colaboradores y compañeros morenistas sólo tienen piedras para lapidar a sus opositores y críticos, mientras que a sus compañeros sapos los encubren, justifican y protegen como si fueran víctimas, cuando son ellos los delatores que acabarán por cavar la tumba de su movimiento, de su líder y de los que hoy los defienden tan cínica como afanosamente… Se batieron los dados. Escalera Doble.