Milei ataca a México y Brasil, mientras abre la Argentina a Palantir
"Milei ataca a México y Brasil, mientras abre la Argentina a Palantir", escribe Irene Selser en #Entrevías
Con su estilo provocador, confrontativo y vulgar, el mandatario argentino Javier Milei volvió a desbordarse públicamente, esta vez en Sao Paulo, cuando el pasado 25 de julio, durante la Convención Nacional del Partido Liberal de Brasil para respaldar la candidatura electoral del ultraderechista Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, preso, arremetió contra el presidente izquierdista Lula da Silva y, más tarde, contra el gobierno mexicano de Claudia Sheinbaum.
Algo similar había ocurrido en Madrid, en 2024, cuando Milei usó la tribuna del también partido ultraderechista Vox para atacar a su par español, Pedro Sánchez, y a su esposa, a quien trató de “corrupta”, lo que derivó en un congelamiento de las relaciones diplomáticas bilaterales durante cinco meses.
Esta vez, el líder de La Libertad Avanza utilizó el acto de Bolsonaro, de cara a los comicios del 4 de octubre, para atacar a Lula, a quien llamó “basura socialista”, “ladrón” y “presidiario”, en alusión al tiempo que el líder izquierdista, de 80 años, pasó en prisión (2018- 2019) tras ser condenado por corrupción en el marco de la conocida Operación Lava Jato, que involucró a las empresas Odebrecht y Petrobras. La condena de Lula fue anulada en 2021 por el Supremo Tribunal Federal de Brasil, que adujo fallas de jurisdicción y “parcialidad”.
Como parte de su estrategia polarizante a favor de su modelo económico ultraliberal y de apoyo incondicional al presidente Donald Trump, con quien mantiene una sólida alianza política, Milei acusó a “los zurdos de mierda que nos hundieron en la pobreza” y cargó contra la “mierda progresista socialista”, englobando en esos términos al gobierno de Lula, que aventaja por un estrecho margen (48%-43%) a Bolsonaro en la contienda, según encuestas.
También tildó de “basura calva” al juez Alexandre de Moraes, quien le prohibió visitar a Jair Bolsonaro, bajo régimen de arresto domiciliario en Brasilia, condenado a 27 años y tres meses de prisión en el marco de la investigación por el intento de golpe de Estado de 2022 contra el entonces presidente electo, y hoy tres veces presidente, Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT).
A su regreso a Buenos Aires, en entrevista con Radio Mitre, la estación AM más importante y escuchada de Argentina, Milei dirigió sus ataques contra el gobierno de México, al que acusó de formar parte en redes sociales de una “campaña antiargentina” durante el Mundial de Futbol, con fondos supuestamente provenientes de Brasil y del Partido Demócrata de Estados Unidos.
Sin presentar pruebas, afirmó que la maniobra fue orquestada por las “cabezas progresistas” de la región para atacar su gestión y evitar que “las ideas de la libertad prosperen”, lo cual fue rechazado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien desmintió categóricamente sus dichos por “falsos”.
Según el periódico La Nación (24-07) -de tendencia liberal-conservadora y el segundo más importante del país después de Clarín, de centro-derecha, ambos opuestos a Milei por sus constantes diatribas contra la prensa-, los ataques comenzaron en X y en TikTok, tras el choque de la Scaloneta con Egipto, y fueron amplificados automáticamente por los algoritmos que “premian la indignación”, convertida por el reposteo en un negocio digital millonario.
Y mientras arreciaban los ataques con post como “Mundial arreglado” y otros que demonizaron a la Argentina calificándola como una nación “racista, pro nazi y soberbia” -mitos que podríamos analizar en otro tetxo-, el propio Milei estrechó sus lazos con el también libertario y billonario tecnológico anti-Estado Peter Thiel, cofundador de PayPal y de Palantir Technologies, una de las empresas líderes especializada en análisis de grandes volúmenes de datos e inteligencia artificial para agencias de inteligencia, fuerzas armadas, gobiernos y grandes corporaciones.
Thiel (58) fue uno de los primeros grandes empresarios de Sillicon Valley en apoyar, en 2016, la candidatura de Trump, y desde 2024 mantiene conversaciones con Milei y altos funcionarios de su gabinete para una eventual participación en proyectos de IA en la Patagonia argentina y análisis de datos impulsados por el gobierno, lo que ha provocado fuertes cuestionamientos sobre privacidad, vigilancia y soberanía.
Situada en el extremo sur del Cono Sur, la región de la Patagonia -que Argentina comparte con Chile, separados por la Cordillera de los Andes- es rica en recursos naturales renovables, además de su cercanía con la Antártida, lo que le da una importancia geopolítica.
Asimismo, su clima frío y su disponibilidad de agua la convierte en ideal para desarrollar la infraestructura física que necesitan los centros de datos de la IA, por el menor costo de refrigeración de los servidores, que generan enormes cantidades de calor. Según expertos, la disponibilidad de energía de la Patagonia (eólica e hidroeléctrica) podría facilitar un suministro eléctrico abundante para instalaciones de gran escala.
El gobierno de Milei intentó derogar la Ley 26.737 de Tierras Rurales, que limita la compra de tierras rurales por extranjeros (15% del total nacional, provincial y municipal), pero esa derogación quedó frenada judicialmente en medio de fuertes debates.
El 28 de mayo, The New York Times reportó que Peter Thiel dejó sus hogares en Los Ángeles y Miami para establecerse con su marido, Matt Danzeisen, en Buenos Aires donde adquirió una mansión de unos 12 millones de dólares en el exclusivo barrio de Palermo Chico.
Según el Times, mientras que para los partidarios de Milei su presencia es una prueba de que este ha tenido éxito al tratar de convertir a la Argentina en un paraíso para los inversores extranjeros, sus críticos lo ven como otro ejemplo de que el país se está vendiendo al capitalismo desenfrenado.
Otros aseguran que Thiel llegó para inmiscuirse en los comicios generales de 2027, conjuntamente con el lobby de corporaciones tecnológicas israelíes afines también a Milei, quien enfrenta en las urnas un panorama competitivo, aunque con ventaja inicial.












