León XIV: Personaje del 2025 para la Enciclopedia Italiana Treccani
"León XIV: Personaje del 2025 para la Enciclopedia Italiana Treccani", escribe Irene Selser en #Entrevías
Por haber dado a su pontificado “una impronta basada en valores fundamentales de la experiencia cristiana” -como la sobriedad, la mesura y la escucha-, amén de ser “parsimonioso en su presencia y en sus palabras”, el primer papa estadounidense, León XIV, fue elegido por la Enciclopedia Italiana de Ciencias, Letras y Artes, más conocida como la Enciclopedia Treccani, como el Personaje del Año 2025.
En su Libro del Año Treccani 2025, el Instituto italiano Treccani, con más de un siglo de existencia, destaca en su recuento anual -de 600 páginas y más de mil noticias mundiales en los ámbitos bélico, económico y social- la elección de Robert Prevost como sucesor del papa Francisco (2013-2025), el cardenal argentino Jorge Bergoglio, quien fue criticado desde el ala conservadora de la Iglesia por un abanico de temas que abarcaron desde la doctrina y la liturgia hasta su estilo pastoral franco y directo. En contraste, la Enciclopedia Italiana elogia que León XIV haya optado “por difuminar su propia figura, reducir su exposición mediática y equilibrar posturas y audiencias”, evitando ser encasillado “a la derecha o a la izquierda, tanto en el plano político como en el teológico”.
Según el director de la Treccani, Marcello Sorgi, citado por Vatican News, la Enciclopedia intentó narrar en forma exhaustiva el difícil año que fue 2025, cuando las potencias aspiran a ser “nuevamente grandes”, “y hemos identificado precisamente en la Iglesia del papa León XIV a un nuevo e importante protagonista de la escena internacional, de ahí la decisión de nombrarlo Personaje del Año”, comprometido con la promoción de “una paz desarmada y desarmante”.
A siete meses de iniciado su papado, León XIV, nacido en Chicago en 1955 y quien cumplió 70 años el 14 de septiembre, se ha concentrado en la diplomacia y en llamados a la paz, la evangelización, la responsabilidad personal, la importancia de una comunicación no agresiva, la libertad de prensa y la unidad entre los cristianos.
Al igual que Francisco, León XIV, el primer papa misionero en sentido moderno y primer hijo de la Orden de San Agustín, ha hecho de la ecología un tema central de su gestión, llamando a una “conversión ecológica integral” para cambiar los estilos de vida, pasando de la teoría a la práctica en el cuidado ambiental ya que -afirma- cuidar la Tierra es un “deber de fe” inseparable de la justicia social y del amor al prójimo.
Tres documentos principales emitió este año León XIV: la exhortación apostólica “Dilexi te” (Te he amado), sobre la importancia de ver a Cristo en los pobres, la lucha contra la pobreza multidimensional y la caridad como criterio de fe; la carta apostólica “In unitate fidei” (En la unidad de la fe), con motivo del 1700 aniversario del Concilio de Nicea, considerado un hito en la unidad de la Iglesia y en la definición de la fe cristiana; y la carta apostólica navideña “Una fidelidad que genera futuro”, sobre la misión eclesial y el sacerdocio, done reitera las tres prioridades de su pontificado: la atención a los pobres, la fidelidad a la tradición y la unidad cristiana.
En sus 235 días de mandato, el también peruano Prevost, exobispo de la diócesis andina de Chiclayo, realizó dos viajes apostólicos: el primero, a finales de noviembre, a Turquía, cumpliendo el deseo de Francisco de celebrar en Nicea (actual İznik) el aniversario del Concilio con el fin de fortalecer el diálogo interreligioso; y el segundo a Líbano, “el país de los cedros”, adonde Francisco tampoco alcanzó a viajar.
En esa región históricamente convulsa, donde conviven como un mosaico 18 religiones reconocidas -los cristianos representan un tercio de la población-, León XIV buscó promover la oración y el diálogo como puentes de paz, con el telón de fondo de la crisis israelí-palestina. Animó a los libaneses a no emigrar ante la “hemorragia” de jóvenes que buscan un futuro en otras latitudes y pidió cerrar las “heridas personales y colectivas”. En el Puerto de Beirut, el 2 de diciembre, celebró una misa multitudinaria recordando a las víctimas de la devastadora explosión ocurrida en agosto de 2020, que causó la muerte de al menos 236 personas, hirió a más de siete mil y destrozó amplias zonas de la capital, en una de las mayores explosiones no nucleares de la historia.
De regreso en casa, en su primera Navidad como papa, León XIV recuperó la tradición de la misa en la basílica de San Pedro -ceremonia que no se realizaba desde 1994- y, antes de impartir la bendición Urbi et Orbi, pasó revista a la situación mundial, plagada de tensiones y guerras. De manera particular, pidió orar “por el atribulado pueblo de Ucrania” y se detuvo en la situación de Oriente Medio, reclamando “justicia, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria”. Sobre Gaza, recordó que sus habitantes “ya no tienen nada y lo han perdido todo” después de dos años de guerra que continúa, pese al alto el fuego anunciado en octubre.
Así, León XIV estaría confirmando su intención de recolocar a la Iglesia católica como un actor de peso frente a los grandes desafíos actuales, profundizando las reformas iniciadas por Francisco, pero fusionando modernidad y tradición.
Marcando sus diferencias con Bergoglio, León XIV ha querido regresar al Palacio Apostólico -Francisco vivió en Santa Marta- y, frente a la austeridad del jesuita “Franciscus”, con su túnica blanca y sencillos zapatos de cuero negro, retomó la tradicional muceta o capa roja y la estola morada -no así los zapatos rojos-, proyectando una imagen más doctrinal. Esta se ha reflejado también en una posición más estricta -como ya se anticipaba-, en temas sociales como el aborto, la eutanasia, la comunidad Lgbtq+ y el matrimonio igualitario, sin que se prevean cambios respecto al sacerdocio femenino.
No obstante, ha avalado la inclusión femenina en la alta Curia vaticana al ratificar a sor Rafaella Petrini al frente de los asuntos civiles (Gobernación), tal como lo dispuso Francisco, y al nombrar a otras mujeres, como sor Merleti, secretaria del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, con responsabilidades en materia legal y de liderazgo femenino dentro de la Iglesia.











