El ‘Mesías’ Trump y su ‘furia épica’ contra León XIV

"El ‘Mesías’ Trump y su ‘furia épica’ contra León XIV", escribe Irene Selser en #Entrevías

En otro arrebato verbal, tras amenazar a Irán con el “exterminio”, Donald Trump descargó el domingo su “furia épica” -en alusión al nombre de su fallida campaña bélica contra Teherán- contra el papa León XIV, crítico de la guerra y de la política migratoria de su administración, como también lo fue su antecesor, el papa Francisco.

En un largo mensaje en Truth Social, Trump mezcló la defensa de su gestión con el ataque al Papa, intentando contraponer su desgastado liderazgo frente a la autoridad moral del pontífice y su posicionamiento contra la opción bélica.

Según Trump, el Papa es “débil ante la delincuencia y pésimo en política exterior”, lo que generó una reacción mundial, así como de la clase política italiana, que condenó sus palabras, incluida la primera ministra Giorgia Meloni, la única líder europea en asistir a su investidura en 2025.

Este martes, Trump abrió un nuevo frente al atacar a Meloni, del partido de extrema derecha Hermanos de Italia, quien calificó de “inaceptables” sus palabras contra el Papa, poco antes de la partida de León XIV para su gira de 11 días por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, su segundo viaje al extranjero desde que fue ungido hace casi un año.

“Me ha dejado atónito. Pensaba que tenía valor, pero me equivoqué”, dijo Trump sobre ella en entrevista con Corriere della Sera, el principal diario de Italia, cuya cobertura se volcó contra el mandatario estadounidense.

El propio director del periódico, Luciano Fontana, escribió el lunes: “En poco más de un año, Trump ha actuado de forma contraria a los intereses nacionales de Italia. Golpear particularmente a la comunidad católica abre un nuevo foso entre nuestro país y la administración norteamericana”.

Desde el Vaticano, el padre jesuita Antonio Spadaro, subsecretario de Cultura y Educación, declaró que, al atacar al Papa, Trump “revela una profunda inquietud. Cuando el poder político ataca una voz moral, es porque no puede contenerla. (…) En este sentido, el ataque es una declaración de impotencia”.

La embestida anticatólica no terminó ahí: Trump publicó en redes una imagen generada con IA en la que simula ser Jesús con una túnica blanca y un mantón rojo curando a un enfermo, con el telón de fondo de la Estatua de la Libertad y aviones de combate sobrevolando el cielo. Esto desató nuevas críticas, incluso de sectores cristianos conservadores de Estados Unidos, lo que obligó a eliminarla.

“Pensé mostrarme como un médico o doctor y no como Jesucristo”, dijo Trump para justificar su publicación de apariencia divina.

Si bien la discusión en Estados Unidos sobre la salud mental de Trump ya estaba sobre la mesa, sus últimos exabruptos han reavivado el debate. Diversos expertos hablan de comportamientos compatibles con la paranoia y el sadismo, además del “narcisismo maligno” (grandiosidad, necesidad de atención y falta de empatía), como señalamos aquí a propósito de la teoría de Erich Fromm sobre el comportamiento de líderes brutales (9-07-25).

De camino a Argelia, el Papa rechazó el lunes, ante periodistas, entrar en un debate con Trump: “Hay demasiada gente que sufre en el mundo hoy en día. Se está matando a demasiadas personas inocentes. Y creo que alguien tiene que levantarse y decir: hay una forma mejor de hacer esto. No le tengo miedo al gobierno de Trump ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es para lo que creo que estoy aquí, para lo que la Iglesia está aquí”, dijo León XIV, el primer Papa nacido en Estados Unidos, donde un 20% de los adultos se identifica como católico, aunque hasta un 45% dice tener algún vínculo con esa fe por razones familiares y culturales (Pew Research).

En cifras, entre 60 y 72 millones de personas se identifican como católicas en Estados Unidos, lo que supone una de las poblaciones católicas más grandes del mundo, sólo por detrás de Brasil, México y Filipinas.

La ira de Trump fue en respuesta a la primera misa de Pascua oficiada por el Papa una semana antes, el domingo 5 de abril, en la que, ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro, hizo un llamado a la esperanza frente a la violencia de la guerra “que mata y destruye” y a la “idolatría del lucro” que saquea los recursos de la Tierra.

En enero, León XIV criticó a Trump, en forma velada, tras la intervención en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, señalando que una diplomacia basada en el diálogo estaba siendo reemplazada por otra “basada en la fuerza”. Antes, en junio de 2025, durante la “guerra de 12 días” entre Israel e Irán, llamó a las partes a actuar con “responsabilidad y razón”: “Nadie debe amenazar jamás la existencia de otro”, expresó en un comunicado.

Pero su tono cambió a una crítica más explícita cuando Trump amenazó el 7 de abril con el fin de Irán (“una civilización entera morirá esta noche, y nunca volverá”), una expresión que ya había usado en su primer mandato, cuando, en una escalada de tensiones con Teherán, escribió en Twitter que podía “obliterar” (borrar, aniquilar) a la nación persa (25-06-2019). Trump se había retirado en mayo de 2018 del acuerdo nuclear firmado en 2015 con Irán por la administración de Barak Obama junto a Francia, Reino Unido, Alemania, China y Rusia. Según Trump, fue “el peor acuerdo de la historia”, limitado al programa nuclear.

Los ataques al Papa refuerzan la imagen de un Donald Trump impulsivo y falto de contención, así como la de un líder incapaz de manejar crisis internacionales.

Esto ocurre, además, a 200 días de las elecciones intermedias y en un contexto de creciente erosión de apoyos, mayor división interna y más voces críticas dentro del propio campo conservador frente a la política migratoria, el estado de la economía y la alianza “inquebrantable” con Israel, que sigue arrastrando a Estados Unidos a guerras tan lejanas como costosas en vidas y recursos.

Así lo argumentó Joe Kent, jefe del Centro Nacional de Antiterrorismo, al renunciar a su cargo el 17 de marzo por un asunto “de conciencia”. Afirmó que Irán no representaba una amenaza inminente y rechazó la presión de Israel y su lobby en la política exterior de la administración Trump.