Relaciones que perfeccionan
"Relaciones que perfeccionan", escribe Pbro. José Martínez Colín en #VivirenCristiano
1) Para saber
El hombre “no puede encontrar su propia plenitud sino en la entrega sincera de sí mismo a los demás” (Concilio Vaticano II). Esta afirmación nos recuerda que la persona sólo se realiza en el amor. De aquí la importancia y el cuidado en las relaciones personales. El Papa León XIV lo subraya en su Encíclica: es indudable la útil y valiosa ayuda que puede proporcionar la inteligencia artificial (IA), como palabras de consejo, de consuelo o alentadoras. Pero no se puede perder de vista que aunque hay comunicación no se puede caer en el engaño de pensar que es una verdadera relación personal: “Cuando la palabra es simulada, esta no construye una relación, sino una apariencia”. La relación entre personas suscita el amor, que es el modo en que nos perfeccionamos.
La imitación artificial de un relación puede ser peligrosa al suponerse igual que una relación personal: tanto por hacer pensar que es con una persona real, como por hacer perder que se pierda el deseo de buscar realmente a otro. Puede causar un deterioro en las relaciones personales, prefiriendo comunicarse con una máquina que me dirá lo quiero, y no con alguien que me diga lo que me conviene aunque no me guste.
2) Para pensar
Sucedió que un trabajador con jornadas laborales largas, no tenía tiempo para socializar. Comenzó a usar la IA para conversar a diario sobre consultas de trabajo, pero luego pasó a compartir sus opiniones, frustraciones y metas personales. Paulatinamente, empezó a atribuirle sentimientos a sus respuestas, llegando a llamarla su “amiga”. La situación se tornó problemática cuando el usuario atravesó una crisis laboral severa. En lugar de acudir a sus amigos o familiares, buscó consuelo y consejo exclusivamente en la IA, tratándola como a un ser humano capaz de comprender su dolor. Pero hubo una actualización del sistema, en donde se filtraban las aparentes emociones. Sucedió que al recibir ahora una respuesta fría y automatizada aclarando que «solo soy un modelo de lenguaje y no tengo sentimientos», el usuario experimentó una profunda sensación de rechazo y abandono emocional. Su confusión por haber volcado afecto en algo inanimado terminó por intensificar su aislamiento social y dificultando su capacidad para establecer vínculos afectivos reales.
Es lo señalado por el Papa del peligro de confundir una comunicación con la máquina con una relación personal.
3) Para vivir
Una civilización será mejor, no por los avances técnicos, sino en la medida que las personas sean mejores, en que se facilite el cuidado de unos a otros. El Papa indicó que puede ser en pequeños detalles: Leer cuentos a un niño, acompañar a una persona anciana o hacer acogedor un espacio, son gestos que se viven en un ambiente familiar, con una relación personal, no sustituible con un robot. Son obras en donde se reconoce el rostro del otro viéndolo no como una función (como sería con un robot), sino como una persona, que merece nuestra atención y cuidado, digna de ser amada y de entrar en comunión con ella.
Dice el Papa que no se trata de oponerse a la IA, pues puede ser una valiosa ayuda, sino de no olvidar que es algo inanimado, y su fin es servir a la vida y a la persona humana.
Pbro. José Martínez Colín
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