Chihuahua y otras guerras que vienen en Morena
"Chihuahua y otras guerras que vienen en Morena", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras
La elección de candidatos y candidatas a gobernar los 17 estados que se renovarán en 2027 es sin duda la principal amenaza para la unidad interna de Morena, esa que tanto se pregona en los discursos, pero que cruje y se fisura cuando se trata del reparto del poder. Y es que son varias las entidades federativas en donde la autocelebrada 4T enfrenta serios problemas para conciliar los enormes intereses políticos y económicos de los aspirantes que ya se mueven en pos de las postulaciones, en varios casos con posiciones irreconciliables y amenazas reales de ruptura.
Uno de esos estados es Chihuahua donde el partido guinda vive desde hace meses una guerra política interna entre los dos grupos que intentan quedarse con la candidatura que buscará disputarle al PAN la supremacía en el estado más grande de la República. El grupo del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, que es con mucho el morenista más experimentado y mejor posicionado para ser candidato, se enfrenta palmo a palmo al grupo de Adán Augusto López y a su candidata, la senadora Andrea Chávez, quien a pesar de su poca experiencia ha logrado penetrar en el electorado chihuahuense a fuerza de una intensa y costosa campaña anticipada.
Mientras el alcalde Pérez Cuellar dice tener el apoyo de la presidenta Sheinbaum y ha desplegado en las últimas semanas una estrategia para reposicionar su imagen a nivel estatal, del lado de la senadora Chávez los escándalos de corrupción que han rodeado a su mentor Adán Augusto la habían colocado aparentemente fuera de la contienda, pero con el reposicionamiento del líder tabasqueño del Senado, quien operó la destitución del fiscal Gertz Manero y el nombramiento de la nueva fiscal Ernestina Godoy por instrucciones de la presidenta, las posibilidades de la joven legisladora chihuahuense vuelven a cobrar fuerza y la meten de lleno a la pelea.
Las encuestas que abundan con tendencias a favor de uno y otro candidato, coinciden, las más serias, en que hay una suerte de empate en las intenciones de voto de los dos aspirantes, con ligeras ventajas en algunos sondeos para la senadora Chávez. La decisión al interior de Morena, en aras de evitar un rompimiento como el que se avizora en Chihuahua, ha sido darles luz verde a los dos precandidatos para que se posicionen ya con campañas abiertas y anticipadas, con la premisa de que la candidatura será para el que logre el mejor posicionamiento en las encuestas y en la imagen ante la sociedad chihuahuense.
La necesidad de evitar una confrontación que tense y amenace la unidad morenista en Chihuahua, tiene que ver con el dato que arrojan la mayoría de las encuestas en las que el partido guinda aparece arriba en la intención del voto superando al PAN con diferencias que van desde 10 puntos hasta 15 o 20%, dependiendo del sondeo que se revise, pero en casi todos Morena aparece como la marca más competitiva frente al blanquiazul que acusa el desgaste de sus dos últimos gobiernos, el del exgobernador Javier Corral Jurado, que curiosamente ahora está más cerca de Morena que del PAN, y el de la actual mandataria Maru Campos.
Es decir que si Morena logra salir unido de su proceso interno que se definirá el próximo año y se evita un choque frontal entre el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, que tiene buenos niveles de aprobación en el mayor electorado estatal que es el de Juárez, y la senadora Andrea Chávez, que hoy aparece reposicionada y con muchos recursos económicos para promover su imagen en el estado, las posibilidades de que el morenismo conquiste el emblemático estado de Chihuahua aumentan, cosa contraria a si hay un pleito y se fractura el partido por la inconformidad de alguno de los dos aspirantes con la decisión.
Otro estado que se puede complicar para Morena, si hay una fractura interna, es Guerrero. La aspiración del senador Félix Salgado se mantiene, a pesar de que la norma partidista que impide el nepotismo en la sucesión estatal le impide ser candidato a suceder a su propia hija, la gobernadora Evelyn Salgado. La mayoría de las encuestas que se han publicado en los últimos meses sobre la elección guerrerense del 27 le dan al senador Salgado una amplia ventaja sobre cualquier otro aspirante morenista y la única que despunta y se le acerca es la senadora Beatriz Mojica.
Salgado ha insistido en que él acatará lo que le pidan los guerrerenses y aunque busca que la dirigencia nacional de Morena reconsidere el veto antinepotista que ya ha anunciado la dirigente Luisa María Alcalde para todos aquellos que tengan parentesco familiar directo, el senador mantiene abierta la posibilidad de, que si no lo quieren postular en el partido gobernante, pudiera aceptar ser candidato por otros partidos entre los que se menciona al PVEM y al PT, los dos satélites morenistas. La senadora Mojica, mientras tanto, ha mantenido una campaña de posicionamiento que la ha hecho crecer en las encuestas, en espera de que la decisión de su partido la favorezca.
Así es que, tanto en el norte que aún no dominan, pero quieren conquistar, como en el sur, donde ya gobiernan pero si se fracturan podrían perder el poder, el partido gobernante enfrenta la amenaza de rompimientos políticos que pondrían en riesgo sus posibilidades electorales. Los dados mandaron Doble Serpiente. Caída Libre.











