¿Traición o purga contra los ‘puros’ en la 4T?
"¿Traición o purga contra los ‘puros’ en la 4T?", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras
En una misma semana, dos personajes identificados con los grupos más radicales e ideológicos de la llamada 4T, Jesús Ramírez Cuevas y Marx Arriaga, fueron exhibidos y golpeados políticamente desde adentro del propio movimiento y gobierno al que pertenecen. Los dos pertenecen al llamado grupo de "Los Puros" y ambos tuvieron un papel prominente en la ideologización del gobierno del expresidente López Obrador.
El exvocero presidencial y actual Coordinador de Asesores de la Presidencia, fue exhibido y acusado de actos graves de corrupción en el libro de Julio Scherer, exconsejero Jurídico de López Obrador, y cercano a la presidenta Sheinbaum, mientras que al director de Contenidos Educativos de la SEP de plano lo corrieron del cargo, que él se niega a dejar y se atrincheró en sus oficinas, llamando a una rebelión magisterial contra el secretario de Educación, Mario Delgado.
Si a eso se le suma la reciente salida de Adán Augusto López de la coordinación parlamentaria del Senado, pactada e instruida desde la Presidencia, está claro que se ha empezado a hacer una "limpia" o "purga", tanto de las imposiciones y herencia de López Obrador, como de los obradoristas más duros o "puros" que hoy parecen incomodar o haberse vuelto un problema para la 4T y en particular para la Presidencia de la doctora Sheinbaum.
Porque llama mucho la atención que en todos esos casos no fue la derecha, la debilitada oposición o los críticos de la 4T los que golpearon y pusieron en el reflector a los morenistas duros, sino que los golpes y cuestionamientos surgieron desde adentro del movimiento morenista y desde el mismo Gobierno federal, como si hubiera una decisión al más alto nivel que, aunque sea velada y no se haga pública, busca sacudirse perfiles y personajes incómodos por sus posiciones ideológicas extremas.
Y es que tanto Adán Augusto como Ramírez Cuevas, como en menor medida Marx Arriaga, son personajes que han estado en la mira del gobierno ultraderechista de Donald Trump. Del exvocero y del exfuncionario de la SEP se sabe que sus posiciones antiestadounidenses y su cercanía política con Rusia, mientras que de Adán Augusto los señalamientos de presunta corrupción y sus vínculos con Hernán Bermúdez Requena y el grupo criminal de La Barredora, han sido motivo de señalamientos y observaciones desde el Gobierno estadounidense, ya sea por temas de protección al narcotráfico o por los postulados izquierdistas radicales que enarbolan ciertos grupos de la 4T a los que pertenecen los personajes mencionados.
En el caso de Jesús Ramírez, tanto el Departamento de Estado como el periódico The New York Times, han documentado el crecimiento del aparato de propaganda ruso en México y han señalado que el exvocero presidencial y su cercano director del Sistema Público de Radiodifusión, Jenaro Villamil, han impulsado y difundido información de la agencia RT (Russia Times) que consideran propaganda a favor de los intereses del régimen dictatorial de Vladimir Putin y en contra de los Estados Unidos.
En noviembre pasado el NYT publicó un reportaje titulado "La desinformación de Rusia llega a México buscando romper vínculos con Estados Unidos", en el que se mencionaba el nombre de Villamil como uno de los principales diseminadores de la propaganda rusa, y menciona la existencia de un cable diplomático que envió a Washington la Embajada estadounidense en México en el que habla de "la expansión repentina y espectacular" de la agencia RT entre los mexicanos. Antes, a Ramírez ya lo habían señalado por sus vínculos con el régimen de Putin y la periodista Dolia Estevez había alertado que el vocero presidencial utilizaba al Club de Periodistas de México, al que financiaba desde el gobierno, para otorgar premios y reconocimientos a periodistas y personajes prorrusos.
En el caso de Marx Arriaga, que pertenece al mismo grupo radical que encabeza Ramírez Cuevas, el argumento para destituirlo, según tuvo que salir a explicar el secretario Mario Delgado, es que se negó a hacer las modificaciones y cambios que se les pidieron a los libros de texto gratuitos para el próximo ciclo escolar 2026-2027. Su pertenencia a los grupos duros del obradorismo hizo que el señor Arriaga se sintiera intocable y desobedeciera al mismo Secretario, lo que junto con denuncias de cobros de "moches" a sus subalternos y temas de corrupción, habrían motivado que la Presidenta autorizara a Delgado a despedirlo de manera fulminante.
A Jesús Ramírez, además, las menciones que se hacen en el libro Ni Venganza ni Perdón, del exconsejero jurídico Julio Scherer, sobre sus vínculos cercanos con el empresario huachicolero asesinado, Sergio Carmona, también son un elemento que pesa en su contra y no parece ni casual, ni ajeno a la cercanía que también tiene con la presidenta Sheinbaum, que Scherer haya enfocado sus baterías contra el oscuro exvocero presidencial.
Si a todo eso se suman las versiones que indican que Andrés Manuel López Beltrán estaría por dejar su cargo en la dirigencia nacional de Morena para buscar una candidatura a diputado desde Tabasco, por las diferencias fuertes que ha tenido con la Presidenta y con el fin de iniciar su carrera política en la tierra natal de su padre, parece claro que sí hay un patrón o una estrategia que indica que, ya sea por presiones de Estados Unidos o porque ella planea empezar a consolidar ya su gobierno y deshacerse de lastres y herencias de su antecesor, la mano de Palacio Nacional estaría detrás de esta "limpieza" al interior de la 4T.
Y para abonar a la hipótesis de que sí hay en marcha una purga de personajes incómodos o heredados en el movimiento que hoy gobierna, un alto funcionario de este gobierno respondió cuando le preguntaron en confianza qué pasaba con Julio Scherer y su libro y si no era una traición hacia la presidenta Sheinbaum: "Quizás más que traición le está haciendo un servicio"... Los dados mandaron Escalera Doble. Bien empieza la semana.












