Sinaloa sube a Trump; Inzunza ¿testigo protegido?
"Sinaloa sube a Trump; Inzunza ¿testigo protegido?", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras
Jurídica y políticamente el tema Sinaloa ya fracturó y dinamitó la confianza de Trump en el gobierno de la presidenta Sheinbaum.
El caso Sinaloa y las acusaciones contra 10 políticos mexicanos de asociación con el narcotráfico, hicieron que ayer el presidente Donald Trump registrara un incremento de tres puntos en su popularidad, según los trackings diarios de la Casa Blanca y medios estadounidenses. Lo que no logró el estrecho de Ormuz y su fallida guerra contra Irán, lo están haciendo las acciones contra la narcopolítica mexicana, por lo que el Gobierno de Estados Unidos anunció la liberación de una orden de arresto internacional en contra del gobernador Rubén Rocha Moya y el resto de los acusados, mientras que el Departamento de Justicia ordenó la confiscación de sus bienes.
Y mientras la presidenta Claudia Sheinbaum siguió repitiendo en sus giras del fin de semana su discurso demagógico que equipara la defensa de morenistas con la defensa del país y su soberanía, y el Congreso Nacional de Morena se desmarcaba de los "corruptos", pero ignoraba las acusaciones contra 10 de sus militantes en Sinaloa, fuentes de Washington confirman que el senador morenista Enrique Inzunza, quien ayer anunció que no pediría licencia a su cargo, estaría buscando, a través de sus abogados, negociar con el gobierno de Estados Unidos para convertirse en "testigo protegido".
Pero como ese beneficio no lo puede obtener al estar ya acusado, y sólo se lo concederían "si entrega información de alguien por arriba de Rocha Moya", el senador ha dicho a través de sus abogados que está dispuesto a cumplir con esa condición. Y por arriba del Gobernador sinaloense, sólo estaría el expresidente López Obrador, lo que convertiría al legislador originario de Badiraguato, y de quien se dice en Culiacán que fue el principal operador del pacto con Los Chapitos, en una auténtica "bomba de fragmentación" para el partido Morena y para el Gobierno de Sheinbaum.
Porque está más que claro que el régimen de la 4T busca ganar tiempo y se niega a detener y a entregar al gobernador ya con licencia, Rubén Rocha Moya, y al resto de los nueve acusados como colaboradores del Cártel de Sinaloa y aliados de la facción de "Los Chapitos". Pero también es evidente que en Washington se les acabó la paciencia porque saben que la licencia en fast track otorgada a Rocha Moya para que se separara del cargo, al igual que al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, si bien deja a esos personajes sin el fuero constitucional que facilitaría su detención, también los libera para facilitar que se escondan o incluso para una posible fuga del país con la intención de que no puedan ser detenidos o extraídos del territorio nacional por operativos militares estadounidenses.
Hasta ahora la posición de Morena y de la presidenta Sheinbaum no ha variado y sigue negando la presunta culpabilidad que les imputa el Gobierno de Washington a Rocha Moya y a los otros nueve políticos extraditables que tienen acusaciones concretas y puntuales en la Corte Sur de Nueva York, la misma donde se juzga al expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y en donde históricamente han sido procesados políticos mexicanos y de otros países a los que se les relaciona con los cárteles de la droga, con un alto nivel de condenas para quienes pisan ese juzgado federal en Estados Unidos.
En medio de la profunda crisis que enfrenta su gobierno en su relación con la Casa Blanca, y con el riesgo de que su negativa a entregar y proteger a sus correligionarios detone acciones y sanciones por parte del Gobierno de Trump que irían desde posibles operativos militares en territorio mexicano hasta la cancelación del TMEC que está en fase de revisión, la doctora Sheinbaum intensificó este fin de semana sus actividades inaugurando obras en el Caribe mexicano y repitiendo su demagogia soberanista, mientras baila y sonríe en un intento de demostrar una normalidad que aleje a los fantasmas y las amenazas de ruptura con el Gobierno de Trump.
Lo mismo hizo el partido Morena, el mismo que postuló a Rocha Moya, al alcalde Juan de Dios Gámez y al senador Inzunza. En su Congreso Nacional que se llevó a cabo ayer en la Ciudad de México, al que acudieron dirigentes, Gobernadores y congresistas de toda la República, si bien no hubo muestras de apoyo a los extraditables sinaloenses, tampoco hubo una condena clara y puntual sobre sus presuntos vínculos con el narcotráfico. A lo más que llegó la nueva dirigente nacional del partido oficialista, Ariadna Montiel, quien ayer tomó posesión del cargo, fue a una condena retórica de la corrupción en la que dijo que su partido no apoyará y expulsará a los corruptos, pero sin mencionar nombres ni cargos.
"Si alguien comete un acto de corrupción, aunque hayan ganado la encuesta, no serán candidatos. Y, desde ahora, un aviso para quienes aspiren a ser coordinadores de la defensa de la transformación y quien quiera ser candidato en 2027: deben tener una trayectoria impecable", dijo en su primer discurso al asumir la presidencia de Morena, Ariadna Montiel.
Así es que, si Sheinbaum y su asesor de Palenque, creen que ganarán tiempo protegiendo a los extraditables solicitados por Washington y permitiendo su fuga, el anuncio ayer de la orden de arresto emitida por el Departamento de Justicia, e informada desde el Homeland Security, confirma que la administración Trump no esperará eternamente a que le respondan su petición oficial de extradición, ni acepta las chicanadas morenistas sobre la "falta de pruebas contundentes" y la supuesta investigación que iniciará la FGR.
Jurídica y políticamente este tema ya fracturó y dinamitó la confianza de Trump en el Gobierno de la Presidenta. Lo que veremos a partir de ahora es una cacería, al estilo del gato y el ratón, en el que cualquier cosa puede pasar y las trampas y bombas aparecerán en todos los ámbitos de la relación bilateral. ¿Quién será el primero en caer?
Los dados abrieron con Doble Escalera. La semana se viene fuerte.












