Mario no quiere ir a Colima

"Mario no quiere ir a Colima", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Como si se tratara de la "rifa del tigre", al secretario de Educación Pública, Mario Delgado, le han pedido en al menos dos ocasiones que acepte irse como candidato a la gubernatura de Colima por el partido Morena. Y en las dos ocasiones, según nos comentan fuentes del partido oficialista, Delgado ha respondido con negativas y evasivas, diciendo que prefiere que vayan otras personas con más arraigo local.

Los dos ofrecimientos se los han hecho personalmente operadores directos de la presidenta Sheinbaum, que le dicen al funcionario federal que la mandataria quiere "que apoye al movimiento" y se postule para gobernador de Colima, pero en ambas ocasiones el titular de la SEP esgrime "razones personales" para declinar la invitación y decir que él prefiere apoyar al partido del que fue presidente con otro tipo de trabajo, pero no precisamente contendiendo por esa gubernatura.

Y es que, aunque nació en la ciudad de Colima un 17 de junio de 1972 y tiene ahí raíces familiares, Mario Delgado en realidad estudió y se desarrolló en su carrera política en la Ciudad de México a donde llegó muy joven, aunque la razón por la que parece negarse a ser candidato en su tierra natal, más bien tiene que ver con los altos niveles de violencia del narcotráfico que vive desde hace más de una década la entidad colimense.

Territorio controlado por el Cártel Jalisco Nueva Generación y en donde la aduana marítima de Manzanillo, la más grande del país, es un foco de corrupción en donde operan, desde las mafias huachicoleras que se anidaron en la Secretaría de Marina, hasta todo tipo de organizaciones criminales y de contrabando de mercancías, combustibles, además de ser una de las puertas de entrada de los precursores químicos que se utilizan en la producción de drogas sintéticas para los cárteles mexicanos.

El territorio de Colima, con apenas mil 668 kilómetros cuadrados, lo que la convierte en la cuarta entidad más pequeña de México, vive una fuerte crisis de seguridad que comenzó con el gobierno del priista Ignacio Peralta, pero se ha agravado en el actual gobierno de la morenista Indira Vizcaíno, quien ha sido completamente rebasada por la violencia narca en su estado. Es la entidad con la tasa más alta de homicidios violentos en México en los años recientes, con 121.9 asesinatos por cada 100 mil habitantes, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La violencia que afecta a los 10 municipios del estado, con especial gravedad en la capital Colima y en el Puerto de Manzanillo, es impulsada por la disputa que libran los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, precisamente por el control del estratégico puerto del Pacífico. Los índices de extorsión, robos violentos, además de robos de automóviles y a negocios, figuran entre los más altos del país, y la percepción de inseguridad que tienen los colimenses está entre las más altas reportadas en la última Encuesta Nacional sobre Seguridad Urbana del Inegi, en la que 77.2% de los colimenses encuestados dijeron sentirse "muy inseguros" en la ciudades y municipios del estado.

Tal vez todo eso explique, como en aquel viejo refrán de que "el miedo no anda en burro", por qué Mario Delgado se ha negado en dos ocasiones a aceptar la candidatura a gobernador de Colima por Morena, a pesar de que se la ofrecen directamente desde la oficina de la Presidencia. Y es que, en medio de las tensiones que hoy vive Morena por las peticiones de extradición de 10 narcopolíticos de Sinaloa formulada por el Gobierno de Estados Unidos, el titular de la SEP no está totalmente ajeno a esa situación y varios reportes periodísticos lo ubican como uno de los integrantes de la lista de políticos investigados por la administración de Donald Trump por vínculos con delincuencia organizada.

Durante su periodo como presidente nacional de Morena, de 2020 a 2024, Mario Delgado fue señalado de haber tenido vínculos con el llamado "Rey del Huachicol", el empresario tamaulipeco asesinado en 2021, Sergio Carmona Angulo. Según investigaciones periodísticas y denuncias que se investigan también en los Estados Unidos, particularmente en una corte federal de San Antonio, Texas, Carmona Angulo habría financiado con dinero ilícito del huachicol fiscal las candidaturas de Morena en al menos cinco estados, entre las que figura la campaña, precisamente, de Rubén Rocha Moya, hoy acusado por el Departamento de Justicia de "asociación con Los Chapitos" y solicitado en extradición por el gobierno estadounidense.

Mario era el presidente de Morena en las elecciones de 2021 cuando Carmona apoyó a candidatos morenistas tanto a gubernaturas como a diputaciones locales, federales y alcaldías. Y aunque él lo ha negado sistemáticamente, hay reportes de que Delgado llegó a utilizar aviones y camionetas Suburban propiedad de Carmona durante sus visitas a las campañas morenistas en estados como Tamaulipas.

Las mismas fuentes que confirman las negativas del secretario de Educación a postularse como candidato a gobernador de Colima, comentan que a Mario Delgado le han escuchado hablar "en confianza" sobre la relación que tuvo con Sergio Carmona y repiten lo que dicen haber escuchado directamente del integrante del gabinete federal: "Yo a ese Carmona lo conocí porque me lo presentó Audomaro (Martínez, general retirado y exdirector de la CNI en el gobierno de López Obrador). Yo ni siquiera lo conocía y me lo presentó el general como ‘un empresario próspero y limpio que quiere apoyar al movimiento’", habría dicho Delgado.

Y lo que se sabe también es que quien se encargó de validar la supuesta "honradez y limpieza" de Sergio Carmona en su momento, ante el entonces líder nacional de Morena, fue el diputado federal Erasmo González, actual alcalde de Ciudad Madero, Tamaulipas, por Morena, y quien era muy cercano a Mario Delgado cuando este fue coordinador de la bancada morenista en San Lázaro en la 64 Legislatura.

Así que, entre el miedo y la precaución, Mario Delgado Carrillo, de plano desaira la posibilidad de ser candidato a gobernador de Colima, y aunque parece que sus días en la SEP están contados y la insistencia desde Palacio Nacional para que acepte la candidatura tiene que ver con eso, el colimense prefiere decir que no, bajo la lógica, también muy popular, de quien dice "más vale que digan aquí corrió que aquí murió"... Se batieron los dados. Otra Serpiente.