El ‘seguro’ de Rocha Moya y el suplente de Inzunza

"El ‘seguro’ de Rocha Moya y el suplente de Inzunza", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

Quizás por presuntamente haber contribuido con 150 millones de pesos a la campaña de Sheinbaum Rocha Moya se siente tan seguro y sabe que tiene un seguro que lo protege.

Rubén Rocha Moya cumplió ya tres meses de haber solicitado licencia a su cargo de gobernador de Sinaloa y de esconderse bajo la protección del Gobierno federal, que lo defiende de las acusaciones del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Y en estos 90 días en los que no ha dado la cara públicamente, el mandatario morenista sigue mandando y moviendo los hilos de la política sinaloense, al grado que su opinión sigue pesando para definir quién será el candidato de Morena al gobierno sinaloense en los comicios de 2027.

La presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha defendido a capa y espada al Gobernador acusado de asociarse a Los Chapitos del Cártel de Sinaloa, declaró ayer que el gobierno de Donald Trump "no ha enviado la información" que acredite la solicitud de detención urgente con fines de extradición en contra de Rocha Moya, por lo que dijo que el hoy Gobernador con licencia pueda regresar a su cargo si así lo decidiera él, aun con las graves acusaciones de las autoridades estadounidenses. "Es una decisión de él, mientras siga ese proceso, mantenerse… así lo dijo él en el momento en que salió de su puesto, dijo: ‘no quiero poner en duda la gobernabilidad de Sinaloa mientras dura esta investigación’", respondió la mandataria mexicana.

Y mientras Sinaloa vive en la anormalidad política y la incertidumbre, con un interinato que no convence a nadie e inmersa en la guerra narca entre las facciones de Los Chapitos y Los Mayitos que ha cobrado ya más de tres mil vidas, el cierre de cientos de negocios y desatado una crisis en la economía de Culiacán, la única certeza que hoy se tiene en el estado es que Rocha Moya tiene un "seguro" comprado con la presidenta Sheinbaum y con el movimiento de la 4T que se niega no sólo a entregarlo a Estados Unidos sino a investigar sus presuntos vínculos con el narco sinaloense.

Es tal la impunidad de la que goza el Gobernador morenista que desde su ostracismo sigue mandando en la estructura estatal y en las definiciones que tomará Morena para elegir un candidato o candidata a la gubernatura el próximo año. Y, como ya dijo la Presidenta que es decisión de él si sigue escondido entre su casa de Culiacán y su rancho en Badiraguato, ya se habla incluso de que Rubén Rocha quiere regresar como gobernador en funciones en el momento que lo decida.

Porque es tal la anomalía política y de seguridad que vive Sinaloa, que ni siquiera hay certeza de cuándo vence la "licencia temporal por más de 30 días" que le otorgó el Congreso estatal el pasado 1 de mayo. Hay un debate entre Morena y la oposición sobre la duración de su licencia.

Los morenistas sostienen que no hay un plazo porque el artículo 58 de la Constitución de Sinaloa le permite dejar el cargo por tiempo indefinido, mientras se nombra a un interino, en este caso la actual gobernadora Yeraldine Bonilla, que para efectos prácticos sigue siendo empleada de Rocha Moya; mientras que la oposición del PRI en el Congreso local, en voz de su coordinadora Irma Moreno Ovalle, sostiene que el artículo 148 constitucional establece que ninguna licencia de los servidores públicos del estado, por motivo alguno, puede durar más de seis meses, por lo que el 2 de noviembre se le vence la licencia al gobernador para retomar su cargo.

Pero Rocha Moya no es el único protegido bajo la sombra del Gobierno mexicano. Su compadre, el senador Enrique Inzunza y su pupilo, el alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez, además de otros cinco acusados por Estados Unidos, siguen también ocultos y arropados por el Gobierno federal. En el caso de Inzunza, quien aparece esporádicamente con publicaciones en redes sociales, lleva ya más de tres meses sin pararse en el Senado, donde Morena lo encubre y protege, bajo el argumento de que al no haber periodo ordinario de sesiones, no tiene que acudir presencialmente.

Sólo que el próximo 1 de septiembre, cuando se inaugura el nuevo periodo ordinario de la llamada Cámara alta del Congreso mexicano, el senador Inzunza, como todos los demás integrantes del Senado, tendrá que acudir presencialmente y si no lo hace, tendría que definirse si solicita una licencia para separarse del cargo y, en ese caso, asumiría su suplente.

Y ahí viene otro problema: que el suplente de Enrique Inzunza en el Senado es nada menos que Omar López Campos, exsecretario de Bienestar en el gobierno de Rocha Moya y actualmente registrado como aspirante a la candidatura de Morena al gobierno estatal. ¿Luego entonces, si Inzunza no regresa al Senado, su suplente asumirá el escaño y dejará el proceso interno de Morena donde se le considera ya como el nuevo "delfín" de Rubén Rocha? Vaya entuerto el que se trae Morena en Sinaloa.

Al final, lo que queda claro con la respuesta que ayer dio la Presidenta, de que su gobierno no ha recibido ni información ni pruebas del Gobierno de Estados Unidos que ameriten la detención o extradición de Rocha Moya, es que el gobernador sinaloense tiene una protección total y garantizada por parte del Gobierno mexicano.

Tal vez eso se deba a algo que cuenta un gobernador de Morena, de un estado norteño, que en una ocasión, allá por noviembre de 2024, después de acudir a una reunión con la presidenta Sheinbaum en Palacio Nacional, le pidió un "aventón" a su colega Rubén Rocha Moya que se ofreció a llevarlo hasta Culiacán para que de ahí lo fueran a recoger para llevarlo a su estado.

Dice el citado gobernador norteño de Morena que cuando se subieron al avión que traía el Gobernador de Sinaloa y despegaron, en algún momento del vuelo Rocha Moya le soltó una pregunta en tono muy casual: "¿Y tú cuánto le pusiste a la Presidenta?". El invitado que no entendió bien la pregunta preguntó: "¿Cómo que cuánto le puse? Pues yo la apoyé con redes en mi estado y promoviendo el voto a su favor", respondió el morenista.

Pero Rocha insistió: "No, no me refiero a eso, ¿cuánto dinero le pusiste?". El gobernador extrañado devolvió la pregunta: "¿Por qué, tú cuánto le pusiste?". Y el mandatario sinaloense no dudó en su respuesta: "150 millones de pesos". El invitado, con cara de sorpresa, se atrevió a cuestionar a su anfitrión: "¿Y cómo conseguiste tanto dinero?". "Ah, pues se los pedí a unos amigos que ayudaron con gusto sabiendo que era para la campaña presidencial".

Quizás por eso Rocha Moya se siente tan seguro y sabe que tiene un seguro que lo protege. Y por eso "todo depende de él" si quiere seguir escondido y con seguridad federal que lo cuida de cualquier intento de Estados Unidos, o si en algún momento, con todo y las acusaciones por las que ya le abrieron un juicio en la Corte Sur del Distrito de Nueva York, el morenista decide retomar el cargo de gobernador al que pidió licencia pero que, en los hechos, no ha dejado de ejercer… Se batieron los dados en busca de Escalera, pero acecha la Serpiente.