James Harrison: el hombre cuya sangre protegió a 2 millones de bebés

Su invaluable contribución a la medicina salvó la vida de más de 2 millones de bebés durante seis décadas de donaciones de plasma sanguíneo.

James Harrison, reconocido como "el hombre del brazo de oro", falleció el pasado 17 de febrero a los 88 años en un hogar de ancianos en Nueva Gales del Sur, Australia.

Su invaluable contribución a la medicina salvó la vida de más de 2 millones de bebés durante seis décadas de donaciones de plasma sanguíneo.

Harrison fue un donante excepcional debido a la presencia de un raro anticuerpo en su sangre, conocido como anti-D. Este anticuerpo permitió desarrollar una inyección utilizada para prevenir la enfermedad hemolítica del recién nacido, una condición que puede ser letal para los bebés de madres con sangre Rh negativo.

Su aporte fue clave para la fabricación del medicamento que protege a los fetos de posibles complicaciones graves, como daño cerebral o la muerte.

El compromiso de Harrison con la donación de sangre surgió tras una experiencia personal. A los 14 años, requirió 13 unidades de sangre para una cirugía mayor, lo que lo motivó a convertirse en donante. A los 18 años, inició su labor altruista y continuó donando cada dos semanas hasta los 81 años, alcanzando un total de mil 173 donaciones.

Su generosidad y compromiso fueron ampliamente reconocidos. En 1999, recibió la Medalla de la Orden de Australia, y en 2005, Guinness World Records lo destacó como la persona con la mayor cantidad de donaciones de plasma.

A pesar de su miedo a las agujas, nunca dejó de donar, asegurando que el dolor era insignificante comparado con el impacto de salvar vidas.

El legado de Harrison perdurará. Actualmente, investigadores de WEHI y Lifeblood trabajan en la replicación sintética del anticuerpo anti-D para garantizar el suministro del tratamiento en el futuro.

"Nunca volveremos a ver un donante como él", expresó Robyn Barlow, coordinadora del programa Rh en Australia.

Su hija, Tracey Mellowship, recordó con emoción su altruismo: "Estaba muy orgulloso de haber salvado tantas vidas. Mi familia tal vez no existiría sin sus valiosas donaciones".