Manglares de Sonora: una defensa natural y pequeños paraísos
En el estado se localizan 24 lagunas costeras que en su conjunto abarcan 60 mil hectáreas.
En México, los manglares representan el 6 por ciento del total mundial, lo que coloca al país en el cuarto lugar entre los países que albergan este ecosistema, sólo por debajo de Indonesia, Australia y Brasil (Simard, 2019). Según la Conabio, los manglares están presentes en 17 estados de la República Mexicana. La evaluación más reciente ha estimado una superficie de 905 mil 086 hectáreas de manglares en el país.
En Sonora, se localizan 24 lagunas costeras, que en conjunto abarcan cerca de 60 mil hectáreas. De acuerdo con la Unesco, una hectárea de manglar es capaz de almacenar 3 mil 754 toneladas de carbono, lo que equivale a retirar más de 2 mil 650 coches de las carreteras durante un año. Este proceso convierte a los manglares en una solución natural crucial en la lucha contra el cambio climático.
Además de su capacidad para mitigar el cambio climático, los manglares cumplen una función esencial como defensa natural contra fenómenos como las mareas de tormenta, los tsunamis, el aumento del nivel del mar y la erosión costera.
Manglares de la costa del noroeste
En la costa de Sonora y el norte de Sinaloa, los manglares más grandes y extensos se encuentran en las desembocaduras y deltas de los ríos Yaqui, Mayo y Fuerte. Históricamente, estos manglares se alimentaban de las aguas frescas traídas por los grandes ríos de la Sierra Madre, pero actualmente sufren por la escasez de agua dulce, derivada para riego agrícola y para satisfacer la creciente demanda de agua de las ciudades en la región.
En estos valles agrícolas, donde los seres humanos han vivido durante mucho tiempo, las actividades humanas han provocado un deterioro ambiental evidente en los manglares. La mayor parte del agua que llega a las lagunas costeras proviene de prácticas agrícolas y ganaderas.
Alfredo Arreola Lizárraga, investigador titular del Centro de Investigación Biológica del Noroeste, explicó que los humedales costeros brindan múltiples beneficios, como protección contra el oleaje de tormentas, el suministro de recursos pesqueros, la creación de paisajes para el turismo y el reciclaje de nutrientes que son esenciales para mantener la biodiversidad.
Dada la importancia ambiental que tienen los manglares se busca protegerlos a través de políticas medioambientales.
Guaymas y Empalme
En los alrededores de la ciudad de Guaymas y su bahía, existen aproximadamente 150 hectáreas de manglar distribuidas en cinco o seis esteros. Estos manglares han sufrido graves impactos debido al rápido desarrollo del puerto y a los residuos de las industrias locales. Las costas de Guaymas y Empalme cuentan con una franja costera de 175 kilómetros, donde se encuentra este ecosistema vital. Alfredo Arreola Lizárraga comentó que:
"En la región Guaymas-Empalme, el Estero del Soldado es una laguna costera importante. Se encuentra dentro de la bahía de Guaymas, Empalme y los alrededores del rancho, extendiéndose hacia el sur de Guásimas hasta Bahía de Lobos".
El investigador destacó que los humedales costeros se encuentran en diversos paisajes, como terrenos rocosos, playas arenosas, manglares, islas, arrecifes rocosos y acantilados, representando un valioso capital natural. En lugares como el Estero del Soldado, se han registrado alrededor de 110 especies de peces, lo que constituye un porcentaje relevante de las 900 especies que habitan en el Golfo de California.
Manglares de Bahía de Kino
Al sur de Bahía de Kino, se encuentra el Estero Santa Cruz, que alberga 360 hectáreas de manglar. Al norte de la bahía, existe un corredor costero con manglares en excelente estado de conservación, ubicado en tierras de la comunidad comca’ac.
Al norte, en el Estero del Sargento, se encuentra el manglar más grande de la zona, con 455 hectáreas. El resto se distribuye en pequeñas áreas a lo largo de las costas del Canal del Infiernillo y la Isla Tiburón, cubriendo en conjunto cerca de 500 hectáreas.
Humedales en Puerto Lobos
El último manglar en el norte de Sonora, en el límite latitudinal de su distribución, es una pequeña pero bien conservada comunidad de mangle negro de no más de diez hectáreas en Puerto Lobos. En esta área, se encuentra un extenso bosque de mangle negro, y al sur, una rica vegetación de manglar cubre más de 12 mil hectáreas. Además, los pastos marinos, que se desarrollan principalmente durante el invierno y la primavera, también juegan un papel importante en la salud de estos ecosistemas, como mencionó Arreola Lizárraga.
Los humedales costeros son ecosistemas fundamentales que albergan una gran diversidad de especies acuáticas y terrestres, y su conservación es crucial para la sostenibilidad ambiental y la protección contra el cambio climático.