Una mañana cargada de cariño en Onza Restaurante

Sin duda, una reunión que dejó huella en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de compartirla.

Las mesas estaban iluminadas por las sonrisas que cada invitado portaba desde el primer saludo. No hizo falta más decoración que la calidez de los abrazos y las miradas cómplices para llenar el ambiente de una luz especial, de esa que solo se enciende cuando la compañía es la correcta.

FOTOS: LIDIA FONSECA/EXPRESO