Caso Iguala: ya dejen de deambular

"Caso Iguala: ya dejen de deambular", escribe Carlos Marín en #ElAsaltoalaRazón

Más allá de cuestiones técnico-científicas y sus consecuencias jurídicas procesales y penales, con el potaje nauseabundo que el obradorato ha hecho del caso de los normalistas rurales desaparecidos, el segundo piso de la 4t deambula tomando decisiones irracionales para justificar, por vía de la magia o el milagro, su necedad en presentar una versión distinta a la inamovible “verdad histórica”.

Repárese en lo que se nos quiere hacer creer:

Que en una funeraria de la carretera federal México-Acapulco, en Iguala, que hace 12 años operaba en otro domicilio (y fue descartada inclusive por el corrosivo Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes como destino final de los estudiantes), apareció en octubre del año pasado una bolsa con restos humanos y la etiqueta “2014”.

Solo faltó la leyenda: “Huesos de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, cuyos cuerpos fueron incinerados en este recinto”.

Lo peor es que la presidenta Sheinbaum le da crédito a este nuevo y demencial embuste.

Como en su momento lo hizo López Obrador, rechaza el regreso del insidioso GIEI pero le abre la puerta a la ONU (que ha calificado virtualmente de inútil), para que recomiende perfiles de expertos que sigan pateando el bote del caso.

Su gobierno debiera dejarse de maromas y atender al menos un punto fundamental de la Recomendación de 2018 de la CNDH: enviar a Innsbruck 114 restos óseos para su análisis genético y dar por cerrado, total y formalmente concluido, un desventurado asunto que amenaza plagarse de septicemia.

Aquí preguntaba si habrían invitado a la diligencia ministerial del viernes reciente sobre el “descubrimiento”, ¡en octubre!, de la bolsa con restos a los padres y madres de 15 normalistas victimados que ya no confían en los centros Tlachinollan y Pro de Derechos Humanos y ayer, en un comunicado, denunciaron:

“Los abajo firmantes no fuimos informados de la realización de la aludida inspección, situación que nos agravia, dado que no es la primera ocasión en que se nos excluye de procedimientos relacionados con el caso (…). Asimismo, señalamos que a la fecha existen diferencias y desacuerdos que han dado lugar a la conformación de dos grupos de padres y madres (…). Aunque esta división es conocida por la Covai, la Ueilca y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, en los últimos meses, el grupo que representamos ha recibido una asistencia técnico-jurídica inoportuna, insuficiente e irrazonable…”.

Entrado en la especulación de si la bolsa con restos fue “sembrada” para salvar el serio -e infranqueable- problema de la afectación térmica diferenciada, también sólo falta que hayan sometido a parte de los más de 63 mil restos hallados en el basurero de Cocula y el río San Juan a una nueva sesión de fuego para “uniformarlos” y poder decir que corresponden a normalistas y que fueron incinerados en ese lugar.

Que nadie se extrañe: son capaces de eso y más, como se evidenció durante la ominosa gestión de Alejandro Encinas…

Carlos Marín

cmarin@milenio.com