La cómplice reserva de información
"La cómplice reserva de información", escribe Joaquín López-Dóriga en #EnPrivado
A veces el olvido es una forma de libertad.
Florestán
Por años, los gobiernos del PRI, PAN y Morena han escondido sus trapacerías con la figura cómplice de la reserva de información, que les permite negar el acceso a documentos y registros de hechos, decisiones y crímenes que por muchas razones, ninguna buena ni razonable, quisieron ocultar.
Una de sus peores expresiones la vivimos cuando Andrés Manuel López Obrador decretó esa reserva de información, para todas sus obras emblemáticas, marcadamente los trenes Maya e Interoceánico, alegando un tema de seguridad nacional, y así esconder contratos, compras, sobrecostos, precios, beneficiados, responsables y corrupción.
Esa es la máxima expresión de encubrimiento vía la reserva de información, de que haya registro para esconder el destino de cientos de miles de millones de pesos que, hasta la fecha, por esa perversa cobertura, desconocemos, lo que se agravó cuando el mismo expresidente desapareció todos los organismos autónomos que se ocupaban de la transparencia.
Y todos lo han hecho: las masacres de Aguasblancas y Acteal, con Ernesto Zedillo; el operativo rápido y furioso y Florence Cassez, con Felipe Calderón; los desaparecidos de Ayotzinapa, la estafa maestra y la Casa Blanca, con Enrique Peña Nieto.
Y con López Obrador, además de todo, agrego la compra de las medicinas y su criminal desabasto.
Es decir, cuando el gobierno en turno no quiere que se sepa algo inconfesable declara la reserva de información hasta llegar, ahora, a uno de los casos más vergonzosos: el asesinato del diputado electo del PRI en Sinaloa, Héctor Melesio Cuén, que la Fiscalía estatal presentó como un intento de robo nocturno en una gasolinera de Culiacán, cuando había sido ejecutado por la mañana en una finca por pistoleros de Joaquín Guzmán López, antes de secuestrar al “Mayo” Zambada para entregarlo al FBI en Nuevo México, el 25 de julio de 2024.
Por eso saludo el anuncio de la presidenta Sheinbaum del decreto que termine con ese cómplice recurso de la reserva de información, para encubrir crímenes de Estado y corrupción de gobierno y funcionarios.
Que así sea y pueda.
RETALES
1.- BRUNA. En el caso Cuén, la fiscal de Sinaloa Sara Bruna Quiñónez Estrada, además del montaje del asesinato del diputado Cuén, autorizó su cremación inmediata para borrar cualquier huella de su complicidad aún impune;
2.- AUDIENCIAS. Yo insisto en que la mejor defensa del derecho de las audiencias es que cada uno pueda decidir qué escucha, qué ve y qué lee. Porque el que va a operar ahora es el gobierno, no un organismo autónomo; y
3.- AMIGUIS. Les digo que el poder los enfrenta y ahí está la declaración del exgobernador morenista de Baja California, Jaime Bonilla, sobre su sucesora diciendo que mientras “yo (él) tenga vida, le voy a romper su madre”. Y eso que todavía no se definen los candidatos de Morena.
Nos vemos mañana, pero en privado.












