La guerra por Tlalpan, el nuevo 'Atlacomulco' de la 4T

"La guerra por Tlalpan, el nuevo 'Atlacomulco' de la 4T", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

La alcaldía de Tlalpan, que ocupa 20% del territorio total de la Ciudad de México y es considera el vergel y el mayor suelo de conservación ambiental e hídrica para la capital del país, es también el lugar donde viven y han radicado los dos presidentes de México en la era de la llamada 4T. El que Andrés Manuel López Obrador, fundador del movimiento morenista, tenga su lugar de residencia en la demarcación tlalpense, al igual que la actual presidenta Claudia Sheinbaum, que además fue alcaldesa del lugar, ha hecho que a esta alcaldía sureña se le conozca entre los obradoristas como "el nuevo Atlacomulco", en alusión al municipio mexiquense que fue cuna y sede uno de los grupos políticos más fuertes del antiguo priismo.

Al igual que la Ciudad de México, Tlalpan ha estado dominado y controlado políticamente por la izquierda morenista desde hace 29 años, cuando en 1997 el PRD logró ganar la entonces delegación con Salvador Martínez de la Roca, el "Pino", exlíder estudiantil del movimiento del 68. Desde entonces cinco jefes delegacionales perredistas, Gilberto López y Rivas, Carlos Imaz, Guillermo Sánchez Torres, Higinio Chávez García y Marisela Contreras, desfilaron por la antigua Jefatura Delegacional, con algunos interinatos, entre el año 2000 y 2015.

Luego, tras el surgimiento de Morena, Claudia Sheinbaum Pardo y Patricia Aceves gobernaron de 2015 a 2021, cuando el morenismo perdió la alcaldía a manos de una alianza PRI-PAN-PRD que llevó a la perredista Alfa González al gobierno tlalpense en 2021, para un pronto regreso de Morena con la actual alcaldesa Gabriela Osorio, que ganó la elección de 2024.

Hoy, a unos meses de las próximas elecciones de 2027, donde se renovarán las 16 alcaldías capitalinas y el Congreso local, el dominio morenista e izquierdista del territorio de Tlalpan podría cambiar por una fuerte división interna entre los grupos políticos tlalpenses. Y es que la actual alcaldesa Gabriela Osorio, más que ganar por ella misma las elecciones de 2024, en realidad su triunfo fue obra de la operación política y electoral del diputado federal y líder sindical Pedro Haces Barba, quien se ha convertido desde hace tiempo en un poderoso actor en la alcaldía tlalpense.

Su hijo, el diputado local Pedro Haces Lago, buscó ser candidato a alcalde en las pasadas elecciones y compitió en la interna morenista con Gabriela Osorio, a quien derrotó por amplio margen en las encuestas, pero una operación política al más alto nivel del morenismo obligó a Haces Lago a hacerse a un lado y a dejar pasar a la actual alcaldesa a cambio de que aceptara cualquier otra posición que pidiera, lo que terminó volviéndolo diputado plurinominal por Tlalpan.

Mientras al hijo, que tiene ya varios años haciendo trabajo social y político en la zona de los pueblos del Ajusco lo convencían, a nombre de la entonces candidata presidencial Claudia Sheinbaum, de no pelear la alcaldía y aceptar que Gabriela fuera candidata, al padre Haces Barba le pidieron también desde la oficina de la doctora que les ayudara a hacer ganar a la joven Osorio, quien finalmente se alzó con el triunfo en los comicios de 2024, no porque tuviera fuerza o presencia propia en Tlalpan sino por la operación electoral y el sometimiento de los Haces.

Y es que Osorio es una lideresa estudiantil de la UNAM que fue reclutada desde 2013 por el entonces movimiento de López Obrador. Fue Alfonso Ramírez Cuéllar quien se la acercó a Claudia Sheinbaum y ésta, surgida también de las lides estudiantiles a la política, vio con simpatía a la joven universitaria y decidió arroparla con su círculo más cercano. En 2021, ya apoyada por Sheinbaum y su grupo, Gabriela fue candidata a la alcaldía de Tlalpan, pero perdió en contra de la perredista Alfa González, a quien sólo pudo derrotar tres años después, en 2024, gracias al apoyo de la familia Haces.

Hoy, tres años después de su administración, Gabriela Osorio ha dedicado más tiempo, recursos y campañas a promover su imagen que a resolver las muchas problemáticas de la alcaldía tlalpense, sobre todo en los llamados "pueblos originarios" o pueblos del Ajusco, donde se concentran no sólo las mayores necesidades, rezagos y problemas de seguridad, sino también la mayor parte del voto electoral de la alcaldía.

Con todo y eso, apelando al padrinazgo directo de la Presidenta y de su grupo, Osorio ha manifestado su intención de reelegirse como alcaldesa en 2027, y para ello volvió a buscar el apoyo de los Haces, sabedora de que por sí sola, ni siquiera con la ayuda de Palacio Nacional, podría ganar otra elección. A principios de julio la Alcaldesa buscó un encuentro con Pedro Haces Lago, quién también aspira de nueva cuenta a la alcaldía y ha iniciado, desde hace ya varios meses, un despliegue político por toda la alcaldía, especialmente en la zona del Ajusco, aprovechando su condición de diputado tlalpense.

El encuentro entre los dos, nos cuentan, no terminó nada bien. Gabriela Osorio le pidió a Haces Lago que la volviera a apoyar para reelegirse, pero la respuesta del diputado morenista fue una negativa rotunda, a partir de que le reclamó a la alcaldesa que durante su gestión se ha negado a atender peticiones de colonias populares del Ajusco que le hizo llegar el diputado, más de mil 600 solicitudes de apoyo, de las cuales ni una sola fue atendida o resuelta por la alcaldía. El tono de la reunión se fue tornando cada vez más tenso y, en medio de gritos y reclamos, Osorio salió del encuentro sin lograr su cometido, mientras que Haces Lago salió resuelto a competir de nueva cuenta en su contra y a no dejarla pasar una nueva ocasión.

El 21 de septiembre próximo, según lo acordó Morena en su Consejo Nacional del pasado mes de marzo, se abre el proceso para el registro y selección de los candidatos a las alcaldías por ese partido. Pero ya desde ahora, como ya es costumbre de ese partido y en abierta violación a las leyes electorales, sus aspirantes están haciendo promoción y proselitismo de su imagen y Tlalpan no es la excepción. Tanto la Alcaldesa, utilizando recursos públicos, como Haces Lago, han tapizado la alcaldía de mantas, carteles y mensajes que anuncian la guerra política que viene por el territorio más extenso que existe en la Ciudad de México.

Lo que se ve venir es una lucha de poder en la que Osorio podría ser respaldada por sus madrinas políticas, desde el más alto nivel de poder, mientras que Haces Lago apelaría a la operación política y social que lleva años realizando en las zonas más pobres de Tlalpan y, por supuesto, también al poder de su padre el diputado y líder de la poderosa Catem. Si en Morena intentan nuevamente imponer a la actual Alcaldesa, con todo y los pobres resultados de su gestión, la fractura sería inevitable y podría incluso formarse una alianza de partidos opositores para postular al diputado local. Veremos en qué termina la guerra por Tlalpan o, como dicen algunos morenistas, el "nuevo Atlacomulco de la 4T"… Los dados mandaron Capicúa. Se repite el tiro.