'Adolescencia' y 'Atrapados': Netflix acierta con dos series

"'Adolescencia' y 'Atrapados': Netflix acierta con dos series sobre odio y abuso en las redes", escribe Irene Selser en #Entrevías

No todo son aranceles y guerra comercial en un mundo que se resquebraja ante nuestros ojos por el imperio narcisistamente maligno de Donald Trump. También existe una realidad en paralelo donde a diario navegan millones de jóvenes que crecen casi a ciegas, a la buena de Dios y de la web, expuestos a un submundo cultural impermeable al control de los padres, demasiado ocupados estos últimos en sobrevivir y sacar adelante a los suyos.

Así lo corroboran dos impactantes miniseries de Netflix que están rompiendo récords de audiencia, la británica “Adolescencia”, con el novel actor Owen Cooper y la argentina “Atrapados”, con la participación estelar de Soledad Villamil (“El secreto de tus ojos”, Oscar a la Mejor Película Extranjera 2010), con más de 120 millones de vistas en total en apenas dos semanas, según la plataforma.

En “Adolescencia” se aborda el caso de Jamie Miller, un joven de 13 años, acusado de asesinar a cuchilladas a una compañera de colegio. Y en “Atrapados” se trata de una reportera famosa que investiga la desaparición de una adolescente, víctima de ciberacoso.

Tal ha sido el efecto de “Adolescencia”, que el gobierno de Londres anunció el pasado lunes que el programa será transmitido de manera gratuita en los centros de enseñanza secundaria del Reino Unido a fin de generar un debate sobre los motivos del crimen que ahí se aborda, incluyendo las influencias tóxicas a las que están expuestos los jóvenes en Internet. Según el premier británico, Keir Starmer, quien vio el programa junto a sus hijos adolescentes y lo calificó de “muy bueno”, “se trata de una iniciativa importante para animar al mayor número posible de estudiantes a verlo”.

De acuerdo con la prensa británica, el anuncio ocurrió luego de que Starmer se reuniera con los creadores de la serie y con organizaciones benéficas y juveniles, para hablar precisamente de los problemas que expone la producción.

Jack Thorne, su coguionista, dijo que, si bien la intención de la serie es generar un debate sobre los jóvenes y las redes sociales, “poder transmitirlo en las escuelas supera nuestras expectativas”.

Son varios y complejos los motivos que llevaron al inocente y a la vez irascible Jamie a apuñalar salvajemente (como registra una cámara de seguridad) a la provocativa y sensual Katie, quien murió sin darse cuenta. Será la sensible y muy calificada psicóloga clínica Briony Ariston (la actriz Erin Doherty representa el papel magistralmente) quien hará detonar la trama de la historia, que apunta a los cambios en la forma de comunicarse de los jóvenes y la imposibilidad de los adultos de penetrar esos códigos.

Un elemento adicional es el rodado de cada episodio en plano secuencia. La vi dos veces para corroborarlo: la cámara nunca deja de rodar desde el inicio de cada capítulo hasta su final. Un recurso en su enfoque visual al que es adepto el director de “Adolescencia”, Philip Barantini, con producciones igualmente inmersivas como “Seconds Out” (2019), “Villano” y “Boiling Point” (Hierve, 2021), filmadas en una sola toma. En Hierve también actúa Stephen Graham, coguionista a su vez de “Adolescencia”, quien encarna en este último filme al desesperado Eddie Miller, el padre de Jamie.

Apenas ha entrado en vigor en el Reino Unido una Ley de Seguridad Digital, aprobada en 2023, cuyo objetivo es reforzar las obligaciones de las plataformas, en particular la de eliminar contenidos ilegales, que se vuelven doblemente perniciosos si se suma la influencia de nuevas ideas en las redes, como las ideas “incel” que menciona la serie, es decir, varones célibes involuntarios, que culpan a las mujeres por su falta de éxito en las relaciones.

Los problemas que plantea “Adolescencia” son multifactoriales, según la intención de sus productores, que remarcan la importancia que juegan los padres, la escuela y los amigos en la vida de los niños y los jóvenes.

Hay un diálogo estremecedor al final de la serie, cuando Eddie entre lágrimas intenta confirmar con su esposa Manda (Christine Tremarco) que hicieron lo mejor que pudieron para educar a Jamie, a lo que ella responde con ánimo no culpabilizador pero sí autocrítico, que “no nos haría mal si asumimos que podríamos haberlo hecho mejor”.

Una frase contundente que mueve a los padres a repensar su rol frente al predominio de los programas maliciosos (gusanos informáticos) que se difunden a través de redes de computadoras y fomentan mensajes de odio, machistas y misóginos. A ellos se metió el guionista Jack Thorne para, como dice, “ver el mundo a través de los ojos de Jamie”.

En el caso de la no menos atrapante “Atrapados”, la producción se basa en una novela policial del estadounidense Harlan Coben (2010), coprotagonizada en Netflix por los actores Alberto Ammann (“Celda 211”, Premio Goya al mejor actor revelación), el consagrado Juan Minujín y Matías Recalt (Premio Goya al mejor actor revelación por “La sociedad de la nieve”).

La serie transcurre en la ciudad austral de Bariloche y se refiere a un abusador que usa los juegos en línea para seducir y luego violar a jovencitas. Un relato sin duda potente, adecuado a los problemas de la actualidad y al papel esencial que ocupan no sólo las redes sino también el periodismo en medio de dos mundos “igualmente perdidos”, el de los adultos y el de los jóvenes, según opina su director y guionista Miguel Cohan, quien en la serie incluye una crítica al papel que a menudo se atribuye el periodismo como juez y parte.