Trump y sus aranceles ¿liberación o incertidumbre?

"Trump y sus aranceles ¿liberación o incertidumbre?", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras

El mundo entero está pendiente del anuncio que hoy hará desde la Casa Blanca el Presidente de Estados Unidos sobre los llamados "aranceles recíprocos" que impondrá a muchas de las importaciones que ingresan a su país provenientes de todo el planeta. Lo que para Donald Trump es "un día histórico" y simboliza la "liberación" de su país del "abusivo" intercambio comercial que sostiene con otras naciones, para el resto de los países se ve como "un día negro" y lleno de "incertidumbre" sobre cuáles serán las nuevas reglas del comercio internacional y si la era del "libre comercio" terminará para dar paso a guerras comerciales entre la superpotencia norteamericana y el resto del mundo.

De entrada, un efecto de la alocada e imprevisible política comercial de Trump es haber logrado cosas que parecían imposibles. Por ejemplo, que tres de los tigres asiáticos más grandes y competitivos se unan para conformar un bloque que hasta hace unas semanas parecía impensable: China, Japón y Corea del Sur han iniciado pláticas con miras a construir un bloque comercial para enfrentar las amenazas arancelarias estadunidenses y competir juntos en un escenario de comercio internacional que empieza a fragmentarse y a volverse más hostil y competitivo.

Paradójicamente, mientras junta a las tres potencias orientales y unifica más al bloque de Europa en su contra, Donald Trump amenaza con fracturar y hasta terminar con el bloque comercial de Norteamérica, uno de los más potentes en este momento en el mundo, pero que con las agresiones del presidente estadounidense, como los aranceles automotrices y los del acero y aluminio, hace que se tambalee el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá y pone en riesgo las grandes cadenas de producción que hoy están integradas y funcionando en el norte del continente.

Una señal de que los norteamericanos, sociedad y empresarios no necesariamente están compartiendo la visión optimista y ultranacionalista de Trump, al decir que con sus "aranceles recíprocos" revertirá las "décadas de abuso y de trato comercial injusto" para su país, es la noticia que ayer consignaban varios medios estadounidenses: la venta de automóviles en la Unión Americana se incrementó en estos últimos días, justo en la víspera del anuncio arancelario de su presidente, porque los estadounidenses saben que habrá un impacto negativo para ellos con el incremento de precios que sufrirían los autos que hoy consumen y que se fabrican en distintos países del mundo, una buena parte en México y Canadá.

Si sus ciudadanos creyeran a pie de juntillas la promesa de que la guerra arancelaria declarada por su Presidente les traerá sólo beneficios, empleos y un regreso de muchas fábricas a su país, es claro que no estarían haciendo compras de pánico de bienes como los autos. Porque es posible que algunos fabricantes, ya sea de la industria automotriz o de otro tipo, decidan regresar sus plantas a Estados Unidos para no pagar el costo de los aranceles trumpianos, pero hay muchos más productos que consumen los estadounidenses, importados de muchos países, que difícilmente moverán sus fábricas y más bien preferirán buscar o crearse nuevos mercados, como ya lo están haciendo China, Japón y Corea del Sur.

El caso de México se ve mucho más complicado, pues su dependencia de la economía estadounidense y su frontera común lo obligan a mantener, sí o sí, una relación de cooperación y entendimiento con la administración de Donald Trump. Por eso se explica que mientras Canadá amenaza con responder a los aranceles de Washington con más aranceles o se alía con la Unión Europea y mientras socios históricos de Estados Unidos, como Corea del Sur y Japón, se acercan al gigante chino, a México y a la presidenta Sheinbaum no le queda mucho margen más que "esperar hasta el último momento, mantener las negociaciones y descartar las represalias o el ojo por ojo" con su poderoso vecino.

Así que, en espera de lo que este miércoles anuncie Trump desde el Jardín de las Rosas, que para efectos del comercio mundial serán más bien espinas, veremos las reacciones inmediatas de la mayoría de los países y la forma en que responderán a los "aranceles recíprocos", aunque en el caso mexicano seguro esperan hasta uno o dos días después antes de fijar una posición al respecto. Y sobre los efectos que tengan los agresivos impuestos del Presidente estadounidense, ya se verá, con el tiempo si el 2 de abril de 2025 será recordado como el "día de la liberación" comercial o si más bien pasa a la historia como el día en que la incertidumbre y las guerras comerciales acabaron finalmente con la era del libre comercio y la globalización… Los dados mandan Capicúa. Se vuelve a lanzar el tiro.