Sin dejar a nadie atrás: Boxeo por la Paz y el Desarrollo

"Sin dejar a nadie atrás: Boxeo por la Paz y el Desarrollo", escribe Eunice Rendón en #Arasdesuelo

Este 6 de abril, en el marco del Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, México alzará la voz y los puños con un mensaje claro: el deporte es una herramienta poderosa para construir paz, prevenir la violencia y promover la inclusión.

Miles de personas se reunirán en todo el país para participar en la clase de boxeo más grande de la historia. Impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), coordinada por Miguel Torruco, director nacional de Promoción al Deporte y Bienestar, esta iniciativa contará con la participación de las y los gobernadores en las plazas principales de los 32 estados, así como de campeones mundiales, niñas, niños, juventudes y comunidades enteras que se sumarán a esta jornada por la paz y la inclusión.

Este esfuerzo trasciende el espacio público. En un acto sin precedentes, más de 18 mil personas privadas de la libertad (PPL) en 150 centros penitenciarios y seis centros de adolescentes en conflicto con la ley, así como pacientes de centros de rehabilitación de adicciones como Raibu en Chihuahua y el Arca de Noé en Mérida, se sumarán a la movilización. Gracias al compromiso de los sistemas penitenciarios en 29 estados, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) y organizaciones civiles como Red Viral y Ceres, esta clase enviará un mensaje global de paz, esperanza y reconciliación.

Asimismo, como parte de la alianza con la organización Peace and Sport, se alzarán miles de tarjetas blancas dentro y fuera de los centros penitenciarios durante en este magno evento, lo que de manera simbólica conectará a los participantes con un movimiento global que promueve la paz a través del deporte.

La Unodc, que respalda esta iniciativa a través de su programa SC:ORE (Sport against Crime: Outreach, Resilience, Empowerment), ha impulsado la idea de que el deporte puede y debe ser un componente central en las estrategias de prevención del delito y reintegración social. En regiones como América Latina, donde los contextos de violencia estructural, pobreza y falta de oportunidades nutren las filas del crimen, el deporte juega un papel insustituible.

En México hay más de 230 mil personas privadas de la libertad, de las cuales 40% aún no ha recibido una sentencia. Además, existen desafíos significativos en los sistemas penitenciarios del país, tales como la sobrepoblación y limitación en los recursos. En ese contexto, el deporte se presenta como una alternativa poderosa para transformar los espacios de reclusión en entornos de desarrollo y segundas oportunidades. Actividades como el boxeo, profundamente arraigado en la cultura popular, fortalecen el bienestar físico y emocional, además de que promueven el desarrollo de habilidades clave como el autocontrol, la disciplina, la empatía y la resolución pacífica de conflictos.

Participantes de los centros penitenciarios señalan: "El boxeo me ha permitido canalizar mi energía de forma positiva, mantener la disciplina y enfocar mi mente". "El deporte ha cambiado mi vida; descubrí habilidades que no sabía que tenía y se ha convertido en un refugio para mantener la calma y liberar el estrés". "Con el box salen mis frustraciones y mi adrenalina, pongo toda mi energía".

Repensar los sistemas penitenciarios y apostar por modelos más humanos e inclusivos no es sólo un acto de justicia, es una estrategia efectiva de paz y seguridad. Por eso, el mensaje que México lanza con el evento de este próximo 6 de abril -con puños alzados y tarjetas blancas en alto- es también una invitación al mundo: la paz se construye con todos, sin dejar a nadie atrás.

Gracias al compromiso de los sistemas penitenciarios de varios estados, miles de personas privadas de la libertad se han sumado a la que será una jornada histórica, más allá de los muros, llevando esperanza, fuerza y sentido de comunidad a quienes más lo necesitan.

Eunice Rendón

X: @EuniceRendon