Tic-tac: Sheinbaum tiene 18 meses para desactivar la bomba

"Tic-tac: Sheinbaum tiene 18 meses para desactivar la bomba", escribe Carlos Loret de Mola en #HistoriasdeReportero

La Presidenta de México tiene hasta el otoño de 2027 para desactivar la bomba de tiempo económica que ensamblaron ella y su antecesor. Ya se lo advirtieron las calificadoras.

No ha funcionado el intento de esconder con saliva y datos aislados la asfixiante realidad de la economía mexicana. Los que saben, los que leen las letras chiquitas, los que analizan todos los datos y no sólo los que presentan en la mañanera están llegando a la misma conclusión: la economía mexicana está por reventar.

Y la causa es fundamentalmente una: la deuda. La dupla López Obrador-Sheinbaum ha duplicado la deuda histórica de México. Está en un nivel récord. Y para los analistas, si México no reduce su deuda sustancialmente -hago énfasis en el sustancialmente-, el país no va a tener viabilidad. Para pagar esa deuda, el gobierno necesita más dinero y como por razones ideológicas se sigue negando a abrir el sector energético a la inversión privada, los especialistas no ven por dónde. La reforma judicial no ayuda a la certidumbre.

Por eso, dos de las tres compañías calificadoras que realmente pesan en el mundo financiero ya le bajaron la calificación a México. Hace unos días, tanto Moody’s como Fitch dejaron a México en la frontera de perder el grado de inversión. Standard&Poors no ha bajado la calificación, pero la tiene en perspectiva negativa. Seguramente tomará una decisión en septiembre cuando se presente el Paquete Económico 2027 (y el gobierno diga qué piensa hacer con esa deuda) o a que en enero se publiquen los datos financieros de cierre de este año (y el gobierno diga qué hizo con esa deuda). Las calificadoras suelen irse "espejeando" para minimizar el riesgo de equivocarse. Si dos ya le bajaron la calificación a México, lo más seguro es que se sume la tercera. Y entonces las tres habrán colocado a México en el límite de perder el grado de inversión.

Por eso los 18 meses de bomba de tiempo. Es el lapso que suelen esperar las calificadoras para revisar sus grados. Si México pierde el grado de inversión será durísimo para la economía del país. Los fondos de inversión más prestigiados del mundo tienen obligaciones legales que les impiden apostar su dinero en países que no tienen grado de inversión. No es que no quieran. Es que no pueden. Al irse de México los fondos premium, pues llegan los especuladores. Eso significa menos empleos, tasas de interés más caras, intereses de la deuda más altos y cuando menos, una recesión económica. Si no es que peor. Por no hablar del desprestigio internacional de haberse convertido en un "ángel caído", como se llama a los países que tienen el grado de inversión... y lo pierden por malos manejos.

México obtuvo el grado de inversión hace casi 30 años. La calificación fue subiendo con el buen manejo macroeconómico. Peña Nieto se la dejó a López Obrador en su máximo histórico: tres peldaños arriba del grado de inversión. Como sacar 9 en la escuela. AMLO la bajó dos y Sheinbaum uno más. Hoy, sacamos 6. A un paso de estar reprobados. A un paso de que invertir en México se considere de alto riesgo, una inversión "basura".

La Presidenta tiene 18 meses para mandar una señal inequívoca. No un guiño. No una promesa. Una medida que convenza a todos. Tiene baraja: puede recortar el gasto sustancialmente, abrir el sector energético, invertir en infraestructura productiva (no en trenes que no van a ningún lado), modificar la reforma judicial.

Es cierto que la 4T ha tenido grandes logros en los ingresos de las familias mexicanas. Los programas sociales, el aumento a los salarios. Indiscutible. Pero esos gastos enormes los ha podido hacer porque contaba con los cimientos de un entorno macroeconómico confiable y respetado en el mundo. Si pierde el grado de inversión, pierde los cimientos. Y que se agarre. La Presidenta, su partido y desgraciadamente, el país.

Carlos Loret de Mola

historiasreportero@gmail.com