Los duros contra Sheinbaum y Rocha en rebeldía
"Los duros contra Sheinbaum y Rocha en rebeldía", escribe Salvador García Soto en #SerpientesyEscaleras
El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura, con el apoyo de Andrés Manuel López Obrador y sin consultar a la presidenta Sheinbaum, provocó una implosión dentro del movimiento morenista. La rebeldía del ala más dura y radical de Morena, alineada en torno al expresidente, decidió ignorar a la doctora y orquestó la reinstalación del Gobernador de Sinaloa, provocando en los hechos una fractura interna que hoy divide al movimiento obradorista entre los que están operando y obedeciendo a López Obrador y los que respaldan a Sheinbaum.
El rompimiento se da justo después de la cancelación de la visa de Andy López Beltrán, por parte del Gobierno estadounidense, y de la presencia de Omar García Harfuch en la Cumbre de la DEA en Argentina, donde el hombre fuerte del gabinete presidencial fue elogiado y exaltado como un héroe y como "socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos" por el director de la DEA, Terry Cole. El enojo que provocó en el expresidente López Obrador el acercamiento de García Harfuch y de la Presidenta que autorizó ese viaje con la agencia antidrogas estadounidense, sería la causa de la rebelión de los obradoristas más duros que hoy enfrenta la doctora.
Fuentes de Palacio Nacional confirmaron a esta columna que, tras enterarse del regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa, la Presidenta intentó comunicarse con él en varias ocasiones, pero el reinstalado gobernador no le tomó la llamada. Y es que a la doctora la sorprendió la noticia del retorno de Rocha, tres horas y media después de que ella anunciara en sus redes sociales que ayer no estaría en su conferencia matutina por encontrarse enferma de gripa y tos, y porque los médicos le recomendaron descanso.
La ausencia momentánea de Sheinbaum y su aviso de enfermedad, habría sido aprovechado por el expresidente para operar la reinstalación del Gobernador de Sinaloa, acusado de vínculos con el narcotráfico por parte del Gobierno estadounidense, y sobre el que pesa una orden de detención con fines de extradición del gobierno de Donald Trump. La instrucción a Rocha Moya para que le mandara al Congreso de su estado la carta de terminación de su licencia y su intención de reincorporarse como gobernador, le fue comunicada por la gobernadora Rocío Nahle, que, según las fuentes consultadas, está sirviendo como "enlace" del expresidente López Obrador.
Nahle lleva tiempo reuniéndose de manera subrepticia con López Obrador y funge como "enlace" para transmitir instrucciones del expresidente a los grupos de Morena que se alinean con él. Las fuentes consultadas hablan de varios encuentros entre la Gobernadora de Veracruz y el exmandatario, y mencionan que hay un registro de las llamadas entre ella y Rocha Moya antes de que este último se presentara a retomar su cargo en el Palacio de Gobierno de Culiacán.
Y en esta división que está surgiendo en la 4T, del lado de la Presidenta se ubicó ayer la dirigencia nacional de Morena que encabeza Ariadna Montiel y en la que juega un papel importante Citlali Hernández. El "deslinde" del CEN morenista de Rocha Moya y de su reinstalación en el poder, calificado en el comunicado del partido oficial como una "decisión personal" del mandatario sinaloense, deja ver claramente que Montiel y Citlali respaldan a la doctora Sheinbaum y rechazan la rebeldía en la que entró Rocha y otros grupos duros de Morena que se colocaron del lado de AMLO.
Porque antes de que la dirigencia de Morena saliera a deslindarse del regreso de Rocha, la Secretaría de Gobernación, que encabeza Rosa Icela Rodríguez, también hizo un deslinde de esa acción y la calificó igual como una "decisión personal", evidenciando que el Gobierno de la República no tuvo nada que ver con el tema ni fue consultado al respecto.
Es decir, que en estos momentos la fractura en el movimiento obradorista ya está más que expuesta, y tiene que ver con que a López Obrador no le gustó que la Presidenta se acercara a la DEA e hiciera acuerdos con Estados Unidos a través de Omar García Harfuch, justo cuando a su hijo le quitaban la visa y lo colocaban en la lista de posibles investigados del gobierno de Trump. Lo que sigue es ver qué tan profunda se vuelve esa fractura y cómo se decantan los grupos, personajes y liderazgos de Morena y de la 4T, y quienes deciden apoyar a la presidenta Sheinbaum o quienes se ponen bajo las órdenes del expresidente.
En los hechos estamos acudiendo al rompimiento del Maximato político que mantenía López Obrador sujetando y condicionando las decisiones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien al mismo tiempo ha enfrentado presiones cada vez más fuertes del gobierno de Trump. El dilema de la doctora en este momento, y como lo ha sido prácticamente en los casi dos años de su gobierno, es hacia dónde se mueve su gobierno: hacia Washington que le ofrece respaldo total a su administración si coopera con ellos y no interfiere en las investigaciones y extradiciones de personajes cercanos a Andrés Manuel, o hacia Palenque en donde le exigen obediencia y protección incondicional y que no pacte ni negocie con Trump y sus halcones.
Por lo pronto, a reserva de ver qué tanto se ahonda el rompimiento de la 4T y quién tiene realmente el control del movimiento y del Gobierno federal, la reinstalación de Rocha Moya en el Palacio de Gobierno de Culiacán suena mucho a la versión mexicana de aquel famoso "Vengan por mí que aquí los espero en el Palacio de Miraflores". ¿Será que el engallado y rebelde Rocha termina como Maduro cuando los gringos fueron por él, abatido, secuestrado y en una cárcel estadounidense?
Se lanzaron los dados. La Serpiente Doble acecha.












